• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Macrocosmikón Estellaris El libro de mis sueños.

Arkeidos

Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces sueño, mirando el horizonte,
y este sangra el barro de todas mis fabulas,
las cuales están hechizadas con mi tristeza.

Mi carne se torna ligera, se trasmuta en luz,
y mi alma vuela liviana.

Vuelo como lo hacen los ángeles,
dejando muy atrás toda una atmósfera de fantasmas,
aquellos que me deprimen en mi fragilidad.

El infinito y sus insondables estrellas,
se preparan para entonar un cántico encantado
de sublime y apresurada dulzura,
que evoque los sollozos tan mágicos y tan profundos
de una legión de violines melancólicos.

Soy un viajero exiliado, un cosmonauta de mirada insólita,
señal aguda de mi silencio místico,
cuyo río escarlata se propaga como un rayo divino,
incendiando el bosque indefinido de las galaxias.

Se alzan arboles como torres de plata, y pilares de sombras,
y de sus ramas luminosas cuelgan frutos resplandecientes.

Ahí debe estar el fruto de mis deseos, lo que anhelo tanto.
Aquello que pretendo encontrar, la fruta cósmica más emblemática.
Aquella que derroche hermosura, que me satisfaga de dicha prestada.

Seré inmortal, un señor del tiempo, un rey del silencio.
Mis terribles ojos derruidos del tiempo, se pierden escudriñando el fin,
mirando a los demonios espectrales, de algún lugar rarísimo.

Será mi alma que se desplaza como una tormenta estelar,
dibujado la abertura que lleva hacia lo eterno.

Saco un ojo de mi rostro, y lo arrojo en los atemporales caminos del imaginante.
Mi otro ojo se convierte en el umbral de lo incierto, en un rayo escarchado
que ilumina el retorno de un ángel caído, desnudo de poder,
arropado tan solo de carne, hueso y sangre,
sobre todo, disfrazado de humanidad,
ensamblado de una profunda fragilidad persistente.

Siempre huyendo de la bestia que yace detrás.
Entonces canto a la tiniebla que yace deslumbrante, como fuego oscuro,
esperando escuchar el detonar de tu risa rara.
Y ahí estas, consuelo de todas mis angustias.
Niña ojos de cuarzo derretido, cristales sempiternos,
espejos de mi tiempo insólito.
Ángel de mis días de guerra y paz.


 
Última edición:
Y ahí estas, consuelo de todas mis angustias.
Niña ojos de cuarzo derretido, cristales sempiternos,
espejos de mi tiempo insólito.
Ángel de mis días de guerra y paz.

Cito un fragmento de esta hermosura de poema, que leí con música celta de fondo.
Te felicito por el don de escribir así.
Saludos de sábado :)
 
Cito un fragmento de esta hermosura de poema, que leí con música celta de fondo.
Te felicito por el don de escribir así.
Saludos de sábado :)
Genial, Música Celta...ello me recuerda que la música de Enya me inspira,
y todo lo que eleve el alma...
Te agradezco la visita, y tu generoso comentario.
Un abrazo de sol.
 
Se alzan arboles como torres de plata, y pilares de sombras,
y de sus ramas luminosas cuelgan frutos resplandecientes.

Ahí debe estar el fruto de mis deseos, lo que anhelo tanto.
Aquello que pretendo encontrar, la fruta cósmica más emblemática.
Aquella que derroche hermosura, que me satisfaga de dicha prestada.



Daniel, me place entrar al libro de tus sueños, cada pagina es un viaje maravilloso, donde hay diversidad de sentimientos y una ligera ternura baña de esperanza mística tu memoria. Te dejo mi saludo e infinita admiración.
 
A veces sueño, mirando el horizonte,
y este sangra el barro de todas mis fabulas,
las cuales están hechizadas con mi tristeza.

Mi carne se torna ligera, se trasmuta en luz,
y mi alma vuela liviana.

Vuelo como lo hacen los ángeles,
dejando muy atrás toda una atmósfera de fantasmas,
aquellos que me deprimen en mi fragilidad.

El infinito y sus insondables estrellas,
se preparan para entonar un cántico encantado
de sublime y apresurada dulzura,
que evoque los sollozos tan mágicos y tan profundos
de una legión de violines melancólicos.

Soy un viajero exiliado, un cosmonauta de mirada insólita,
señal aguda de mi silencio místico,
cuyo río escarlata se propaga como un rayo divino,
incendiando el bosque indefinido de las galaxias.

Se alzan arboles como torres de plata, y pilares de sombras,
y de sus ramas luminosas cuelgan frutos resplandecientes.

Ahí debe estar el fruto de mis deseos, lo que anhelo tanto.
Aquello que pretendo encontrar, la fruta cósmica más emblemática.
Aquella que derroche hermosura, que me satisfaga de dicha prestada.

Seré inmortal, un señor del tiempo, un rey del silencio.
Mis terribles ojos derruidos del tiempo, se pierden escudriñando el fin,
mirando a los demonios espectrales, de algún lugar rarísimo.

Será mi alma que se desplaza como una tormenta estelar,
dibujado la abertura que lleva hacia lo eterno.

Saco un ojo de mi rostro, y lo arrojo en los atemporales caminos del imaginante.
Mi otro ojo se convierte en el umbral de lo incierto, en un rayo escarchado
que ilumina el retorno de un ángel caído, desnudo de poder,
arropado tan solo de carne, hueso y sangre,
sobre todo, disfrazado de humanidad,
ensamblado de una profunda fragilidad persistente.

Siempre huyendo de la bestia que yace detrás.
Entonces canto a la tiniebla que yace deslumbrante, como fuego oscuro,
esperando escuchar el detonar de tu risa rara.
Y ahí estas, consuelo de todas mis angustias.
Niña ojos de cuarzo derretido, cristales sempiternos,
espejos de mi tiempo insólito.
Ángel de mis días de guerra y paz.


Muy bello poema rico en sugerentes y certeras imágenes al servicio de tu bella escritura, sensibilidad y talento, mucho talento amigo Arkeidos, me ha gustado muchísimo. Abrazote vuela. Paco.
 
Daniel, me place entrar al libro de tus sueños, cada pagina es un viaje maravilloso, donde hay diversidad de sentimientos y una ligera ternura baña de esperanza mística tu memoria. Te dejo mi saludo e infinita admiración.
Gracias Mireya...por tu grata presencia y la luz de tu comentario amable...Cuídate....
 
Muy bello poema rico en sugerentes y certeras imágenes al servicio de tu bella escritura, sensibilidad y talento, mucho talento amigo Arkeidos, me ha gustado muchísimo. Abrazote vuela. Paco.
Te agradezco por tan generoso comentario amigo....un fuerte abrazo.
 
A veces sueño, mirando el horizonte,
y este sangra el barro de todas mis fabulas,
las cuales están hechizadas con mi tristeza.

Mi carne se torna ligera, se trasmuta en luz,
y mi alma vuela liviana.

Vuelo como lo hacen los ángeles,
dejando muy atrás toda una atmósfera de fantasmas,
aquellos que me deprimen en mi fragilidad.

El infinito y sus insondables estrellas,
se preparan para entonar un cántico encantado
de sublime y apresurada dulzura,
que evoque los sollozos tan mágicos y tan profundos
de una legión de violines melancólicos.

Soy un viajero exiliado, un cosmonauta de mirada insólita,
señal aguda de mi silencio místico,
cuyo río escarlata se propaga como un rayo divino,
incendiando el bosque indefinido de las galaxias.

Se alzan arboles como torres de plata, y pilares de sombras,
y de sus ramas luminosas cuelgan frutos resplandecientes.

Ahí debe estar el fruto de mis deseos, lo que anhelo tanto.
Aquello que pretendo encontrar, la fruta cósmica más emblemática.
Aquella que derroche hermosura, que me satisfaga de dicha prestada.

Seré inmortal, un señor del tiempo, un rey del silencio.
Mis terribles ojos derruidos del tiempo, se pierden escudriñando el fin,
mirando a los demonios espectrales, de algún lugar rarísimo.

Será mi alma que se desplaza como una tormenta estelar,
dibujado la abertura que lleva hacia lo eterno.

Saco un ojo de mi rostro, y lo arrojo en los atemporales caminos del imaginante.
Mi otro ojo se convierte en el umbral de lo incierto, en un rayo escarchado
que ilumina el retorno de un ángel caído, desnudo de poder,
arropado tan solo de carne, hueso y sangre,
sobre todo, disfrazado de humanidad,
ensamblado de una profunda fragilidad persistente.

Siempre huyendo de la bestia que yace detrás.
Entonces canto a la tiniebla que yace deslumbrante, como fuego oscuro,
esperando escuchar el detonar de tu risa rara.
Y ahí estas, consuelo de todas mis angustias.
Niña ojos de cuarzo derretido, cristales sempiternos,
espejos de mi tiempo insólito.
Ángel de mis días de guerra y paz.


Tiene un poco de gótico, pero más creo que es un resumen o fragmento de alguna lectura, interesante Daniel (ja!!!) pensaste que no recordaba tu nombre, besos
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba