Jesus Sanmartin
Poeta recién llegado
Una sonrisa por bandera,
500 besos y un guiño a la vez.
Un optimismo de pocos
de los que he podido ver.
La envida de las madrugadas,
de las noches y los dias también,
su nombre es una cura
y yo el creyente con fé.
Sonrisa color de rosa,
lo tendrá y nunca podrá sentir,
lo que es una pena o algo roto,
Mademoiselle Sourire.
Carismática y ajena,
de todo lo malo y de lo normal,
un unicornio en sus ojos
con polvos de hada para volar.
Mademoiselle Sourire,
la reina del gesto y de lo normal
con un guiño de los suyos,
me hace caerme sin levantar.
La Señorita, que tiene en la sonrisa,
su mundo ideal,
no habrá nadie vivo ,
que se lo pueda quitar.
La triste amargura amarga,
la sonrisa rota por tí,
nunca podrán destronarla
Mademoiselle Sourire.
500 besos y un guiño a la vez.
Un optimismo de pocos
de los que he podido ver.
La envida de las madrugadas,
de las noches y los dias también,
su nombre es una cura
y yo el creyente con fé.
Sonrisa color de rosa,
lo tendrá y nunca podrá sentir,
lo que es una pena o algo roto,
Mademoiselle Sourire.
Carismática y ajena,
de todo lo malo y de lo normal,
un unicornio en sus ojos
con polvos de hada para volar.
Mademoiselle Sourire,
la reina del gesto y de lo normal
con un guiño de los suyos,
me hace caerme sin levantar.
La Señorita, que tiene en la sonrisa,
su mundo ideal,
no habrá nadie vivo ,
que se lo pueda quitar.
La triste amargura amarga,
la sonrisa rota por tí,
nunca podrán destronarla
Mademoiselle Sourire.