Elisalle
Poetisa
MADRE AYER, HOY Y SIEMPRE
Hoy, cuando hemos llegado a la escuela se nos ha pedido que escribamos algo acerca de la madre. Mi corazón late nerviosamente al no saber expresar todo lo que deseara decir de ella. Madre, nombre que significa virtud, gratitud y hermosura, ya que en todo momento nos están llenando de amor y comodidades N.F.N.
Recuerdo con ternura y emoción estas palabras que en tiempos ha escribió una de mis compañeras de aula, en los más lindos que un ser humano puede recordar, la cercanía y dulzura de la madre, en época del colegio más chiquito, siendo las horas más anheladas aquellas en que ella nos esperaba a la salida de la escuela. Hago un alto en el camino porque después no se siente tan grande la necesidad de ella o no nos damos cuenta, empiezan otros amores pero sabemos que en casa, siempre estará aguardándonos con su beso de cielo, sonrisa mágica y la eterna pregunta: ¿Cómo te fue hoy, hija? Jamás se piensa en un JAMÁS y es que en esos tiempos las madres son eternas, en nuestra mente no cabe la ilógica que alguna vez no pueda estar, que no escuchemos su risa, su llamado, su reproche, la caricia, no, si las madres se hicieron para siempre cuando somos niños Cuando somos siempre.
Hoy, ha llegado el día de pensar en la madre una vez más, mi corazón se estremece, se llena de ayeres, de pancitos con mermeladas, de leer las tareas del día siguiente, de revisar el delantal blanco hasta en el último plisado para lucir perfectas.
Mi corazón late nerviosamente al no tener todas las palabras para expresar lo que deseara decir de ellas .
Te recuerdo compañera, Nancy Fernández Nilo. ¿Serás escritora? No sé.
Estas composiciones fueron a concurso, ganó la tuya y la mía no la creyeron y jamás olvidé las primeras frases que tú escribiste. Ni sé ni en dónde esté.
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Hoy, cuando hemos llegado a la escuela se nos ha pedido que escribamos algo acerca de la madre. Mi corazón late nerviosamente al no saber expresar todo lo que deseara decir de ella. Madre, nombre que significa virtud, gratitud y hermosura, ya que en todo momento nos están llenando de amor y comodidades N.F.N.
Recuerdo con ternura y emoción estas palabras que en tiempos ha escribió una de mis compañeras de aula, en los más lindos que un ser humano puede recordar, la cercanía y dulzura de la madre, en época del colegio más chiquito, siendo las horas más anheladas aquellas en que ella nos esperaba a la salida de la escuela. Hago un alto en el camino porque después no se siente tan grande la necesidad de ella o no nos damos cuenta, empiezan otros amores pero sabemos que en casa, siempre estará aguardándonos con su beso de cielo, sonrisa mágica y la eterna pregunta: ¿Cómo te fue hoy, hija? Jamás se piensa en un JAMÁS y es que en esos tiempos las madres son eternas, en nuestra mente no cabe la ilógica que alguna vez no pueda estar, que no escuchemos su risa, su llamado, su reproche, la caricia, no, si las madres se hicieron para siempre cuando somos niños Cuando somos siempre.
Hoy, ha llegado el día de pensar en la madre una vez más, mi corazón se estremece, se llena de ayeres, de pancitos con mermeladas, de leer las tareas del día siguiente, de revisar el delantal blanco hasta en el último plisado para lucir perfectas.
Mi corazón late nerviosamente al no tener todas las palabras para expresar lo que deseara decir de ellas .
Te recuerdo compañera, Nancy Fernández Nilo. ¿Serás escritora? No sé.
Estas composiciones fueron a concurso, ganó la tuya y la mía no la creyeron y jamás olvidé las primeras frases que tú escribiste. Ni sé ni en dónde esté.
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A MI MADRE (para mi madre, hoy)
Madre, creo que no la gocé,
siempre temí que al regresar no estuviera,
que usted no regresara cuando tardaba.
Buscaba en los rostros algún parecido por si me faltara un día
y claro que los encontraba pero no, nunca sería igual.
Yo no escribo mucho en estos días,
para mí todos los días eran sus días,
no importaba el año ni el mes.
La vida fue buena y me acompañó cuarenta y muchos años
pero dolió más, más me aferré a su presencia
y enloquecí al darme cuenta de su ausencia.
Ese espacio en que el mundo se detuvo para mí,
algo se me fue con usted
y lo recuperé en el momento en que dejé de llorar
porque su almita buena se posó para siempre en este corazón
que hoy la siente y la recuerda como el más preciado tesoro
que me hizo rica la existencia hasta hoy
y muchos ángeles corean mi nombre por usted.
Yo escucho en mis oídos su voz cantarina,
los escasos llamados de atención,
el llanto por la tristeza que hay en todos,
su mano nerviosa tomando mi pulso
cuando en lugares lejanos no habían doctores y era pequeña,
usted nunca se equivocó
y en mis años juveniles cuando ronda el amor,
sus celos de madre fueron evidentes pero jamás exageró.
Todo dosificó porque era sabia
y hasta aquella tarde en se fue
cuando se estaba yendo, sonrió,
aún en desvarío,
en agonía,
con suavidad en la voz me dijo:
Cuida a la Catita.
Por siempre, para siempre y por siempre,
mamá, estamos por usted,
vivimos por usted,
con usted...
Margarita
11/05/2013
Madre, creo que no la gocé,
siempre temí que al regresar no estuviera,
que usted no regresara cuando tardaba.
Buscaba en los rostros algún parecido por si me faltara un día
y claro que los encontraba pero no, nunca sería igual.
Yo no escribo mucho en estos días,
para mí todos los días eran sus días,
no importaba el año ni el mes.
La vida fue buena y me acompañó cuarenta y muchos años
pero dolió más, más me aferré a su presencia
y enloquecí al darme cuenta de su ausencia.
Ese espacio en que el mundo se detuvo para mí,
algo se me fue con usted
y lo recuperé en el momento en que dejé de llorar
porque su almita buena se posó para siempre en este corazón
que hoy la siente y la recuerda como el más preciado tesoro
que me hizo rica la existencia hasta hoy
y muchos ángeles corean mi nombre por usted.
Yo escucho en mis oídos su voz cantarina,
los escasos llamados de atención,
el llanto por la tristeza que hay en todos,
su mano nerviosa tomando mi pulso
cuando en lugares lejanos no habían doctores y era pequeña,
usted nunca se equivocó
y en mis años juveniles cuando ronda el amor,
sus celos de madre fueron evidentes pero jamás exageró.
Todo dosificó porque era sabia
y hasta aquella tarde en se fue
cuando se estaba yendo, sonrió,
aún en desvarío,
en agonía,
con suavidad en la voz me dijo:
Cuida a la Catita.
Por siempre, para siempre y por siempre,
mamá, estamos por usted,
vivimos por usted,
con usted...
Margarita
11/05/2013
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Prohibida su reproducción parcial
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