Nommo
Poeta veterano en el portal
Ámame; es una orden.
Te veo poderosa y juiciosa.
Tremendamente mía.
Me sacudes y zarandeas, en mi manifestación pública, con tu cuerpo de Policía.
Llevamos pancartas y vosotros, el casco y el escudo.
Queremos más porciones de la tarta de chocolate, y por ello, no debemos seguir mudos.
Contamos, en nuestro equipo, con algunos espías.
Pero todos ellos han ido a parar a vuestros calabozos.
Por ello, mi Gozo, en un pozo.
Ámame, ¡ Te lo suplico ! Y así, tus hijos multiplicaré, con un redoble de tambor, antes de la acrobacia.
En mis números circenses de trapecistas y equilibristas, o payasos.
Porque te amo, patria. Te quiero, y te hago mucho caso.
Te obedezco en todo; pago mis impuestos, aunque eso exija que me sumerja en el lodo.
A veces, en las noticias del periódico lees memorias de gestos míos, que no te hacen ni pizca de gracia.
Ya que me comporto como energúmeno que maltrata a sus colegas de profesión.
Y puedo ser cualquiera, entre el monte Olimpo, y el monte Sión.
Escapo de la estrella de David. No quiero ser un elemento de la Madre Naturaleza.
Ni tierra, ni agua, ni fuego ni aire. Ni uno, ni otro triángulo.
Ni masculino, ni femenino. ¡ Noto la rabia del milenio !
Pero te amo. Ésa es una certeza.
Te veo poderosa y juiciosa.
Tremendamente mía.
Me sacudes y zarandeas, en mi manifestación pública, con tu cuerpo de Policía.
Llevamos pancartas y vosotros, el casco y el escudo.
Queremos más porciones de la tarta de chocolate, y por ello, no debemos seguir mudos.
Contamos, en nuestro equipo, con algunos espías.
Pero todos ellos han ido a parar a vuestros calabozos.
Por ello, mi Gozo, en un pozo.
Ámame, ¡ Te lo suplico ! Y así, tus hijos multiplicaré, con un redoble de tambor, antes de la acrobacia.
En mis números circenses de trapecistas y equilibristas, o payasos.
Porque te amo, patria. Te quiero, y te hago mucho caso.
Te obedezco en todo; pago mis impuestos, aunque eso exija que me sumerja en el lodo.
A veces, en las noticias del periódico lees memorias de gestos míos, que no te hacen ni pizca de gracia.
Ya que me comporto como energúmeno que maltrata a sus colegas de profesión.
Y puedo ser cualquiera, entre el monte Olimpo, y el monte Sión.
Escapo de la estrella de David. No quiero ser un elemento de la Madre Naturaleza.
Ni tierra, ni agua, ni fuego ni aire. Ni uno, ni otro triángulo.
Ni masculino, ni femenino. ¡ Noto la rabia del milenio !
Pero te amo. Ésa es una certeza.
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