Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquel amor esta las aguas.
Las aguas son sus cabellos de oro,
en siempre ebras ya blancas...
y en su rumor tranquilo un rostro
de aguas herido y quejumbroso...
bajo la sombra tantos que fueron su hijo,
y tantas veces su castigo.
Y las aguas traen tranquilas su retrato,
y su sombra es la mía en su antiguo dolor...
Ella es una madre que en silencio
me cuida desde el mas allá:
Dama invisible de carnes golpeadas
y tristemente una lágrima...
una lágrima en un ser de aguas,
en un río en las entrañas.
san juan, puerto rico, 1986
Las aguas son sus cabellos de oro,
en siempre ebras ya blancas...
y en su rumor tranquilo un rostro
de aguas herido y quejumbroso...
bajo la sombra tantos que fueron su hijo,
y tantas veces su castigo.
Y las aguas traen tranquilas su retrato,
y su sombra es la mía en su antiguo dolor...
Ella es una madre que en silencio
me cuida desde el mas allá:
Dama invisible de carnes golpeadas
y tristemente una lágrima...
una lágrima en un ser de aguas,
en un río en las entrañas.
san juan, puerto rico, 1986