Hoy te traemos a este mar que tanto amaste.
Ya dormirás en su regazo para siempre,
como tú lo deseaste.
Madre, quiero hacerte un ruego.
Tú sabes bien
que el mar de nuestra vida
nunca fue tranquilo.
Casi siempre de su entraña
nos amenazaba la galerna.
Hoy que te abrazas a su espuma,
pídele para tus hijos
una vida tranquila.
Como si fuera un campo
de verde y fresca hierba.
Ya dormirás en su regazo para siempre,
como tú lo deseaste.
Madre, quiero hacerte un ruego.
Tú sabes bien
que el mar de nuestra vida
nunca fue tranquilo.
Casi siempre de su entraña
nos amenazaba la galerna.
Hoy que te abrazas a su espuma,
pídele para tus hijos
una vida tranquila.
Como si fuera un campo
de verde y fresca hierba.