Buscando en las palabras del idioma
aquellas que a ti puedan describirte,
danza el abecedario aquí en mi mente
y las ordeno ya para decirte:
que tu nombre de MADRE es gran dulzura;
y separo las letras del vocablo
empezando con la M: maravilla,
porque eso eres en mi alma cuando te hablo.
La junto con la A y Dios me dice
que porque eres amor, Él te prefiere
llenándote de dones que son santos
en la más especial de las mujeres.
Y la D significa que eres diosa
pues tienes los poderes de bondad,
de entrega, de paciencia y de ternura
para que todo puedas soportar.
La R dice que tú eres la reina
que llevas la corona más hermosa
cuando el afecto de todos tus hijos
le da a tu vida perfume de rosas.
Y la E señala que serás eterna,
pues en todos los tiempos, tu presencia
es pura dicha si te encuentras viva,
¡y el gran consuelo si ya está tu ausencia!