Madre...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​
 
Última edición:
Calan hondo tus versos, Ludmila! Y llegan a la paz de las nubes donde ella, triunfante y emocionada, los lee de tu corazón.
Gracias por compartirlo!
Besos.
 
Una mirada certera y precisa, con sentimientos, pero razonados, de lo que es una madre. Precioso. Saludos amiga Ludmila**************************
 
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​
Hola Ludmila, el recuerdo de una madre nunca se olvida.. besos con cariño..
 
Ludmila, nunca tan profunda como ahora en que el amor se lee triple en cada letra, como siempre tu maestría es la llave que sortea los arrecifes de un tema tan trillado y nos deja letras tan exquisitas...obligadas como un aula.

Saludos
 
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​
Ludmila
Rememorando a tu madre...y rememoro a la mía
me han dolido tus letras, tanto como la ausencia de mi madre
mis estrellas, mi cariño que te abraza en este día
Ana
 
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​
LUDMILA

Escribes divino, pero esta poesía
rebasa los límites de lo EXCELSO.

¡Inmortales versos!

Mi admiración y cariño para ti.

Abrazos y besos quiteños.



 
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​


Es una dedicatoria muy linda para tu madre,
hablas de su recuerdo, del anhelo de no tenerla cerca,
bellas imágenes nos regalas.
Un placer haber pasado, un beso
 
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​

Hermosos versos transmiten ese cariño que se siente y además bellas metaforas. Encantada.
Un abrazo y estrellas.
 
Querida Ludmila, bellísimo homenaje en tus letras. Felicitaciones, te dejo reputación, estrellas, y te abrazo desde mi corazón
Ya no la tengo, me la robó un cartero,
un falso cartero vestido de arrebato…
Danzarina en sus huesos, los cautivos
añoranza de una caricia aniquilada…
Pero me dejó enseñanzas
que entrañablemente olvido en la memoria
de una mujer que fue
todo lo que pudo
en su inocencia,
la mejor intención de las mañanas.
Que, zigzagueando al tiempo
se acomodó en la vida
viviendo hasta el último momento
como un mástil de cariño,
dejando huella hasta en la trama embebida
de un bisnieto que aún no conocía…
Hasta su bastón
se apoyó generoso
derrochando amistad en la mirada…
Un porvenir que desatado
creyó en el hombre que le entregó una carta.
Misiva cruel que retumbó en el suelo
desparramando los caireles afinados
de tanta senectud empecinada…​
 

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