sebi
Poeta recién llegado
Madre
El tiempo, Madre, se tranquiliza con tu nombre.
Con tu nombre de épocas y memorias,
de ecos somnolientos que no adelgazan.
Con tu nombre, Madre,
de luciérnagas y de infancia.
Tú llanto es una montaña de gritos,
de fracasos disfrazados,
de esperanzas derramadas que busco.
Porque quiero brindarte en más festejos,
y bailarte, y jugarte, y abrazarme a tu pecho.
Te encumbraré con duendes de mi armario,
te besaré con labios de goma y plantas de acuario.
Madre, allí desde donde Venus te llama
hay una huella de tu infancia insondable,
de tu patio, de tu hermano, de tu madre.
Y la risa sempiterna de una muñeca olvidada.
Porque quiero sembrar mi epitafio,
allí donde el tiempo te esboza el descanso.
Soñaré intranquilo el regreso de tu mano,
las estelas de tus pasos en la tierra.
Buscaré tus lágrimas ahogadas de silencio,
y guardaré tus huellas en mi senda.
Madre, aquí donde te reparto afectos
desesperados, amontonados, heridos.
Aquí te cuidaré por siempre,
hasta que desgraciados cesen mis suspiros.
El tiempo, Madre, se tranquiliza con tu nombre.
Con tu nombre de épocas y memorias,
de ecos somnolientos que no adelgazan.
Con tu nombre, Madre,
de luciérnagas y de infancia.
Tú llanto es una montaña de gritos,
de fracasos disfrazados,
de esperanzas derramadas que busco.
Porque quiero brindarte en más festejos,
y bailarte, y jugarte, y abrazarme a tu pecho.
Te encumbraré con duendes de mi armario,
te besaré con labios de goma y plantas de acuario.
Madre, allí desde donde Venus te llama
hay una huella de tu infancia insondable,
de tu patio, de tu hermano, de tu madre.
Y la risa sempiterna de una muñeca olvidada.
Porque quiero sembrar mi epitafio,
allí donde el tiempo te esboza el descanso.
Soñaré intranquilo el regreso de tu mano,
las estelas de tus pasos en la tierra.
Buscaré tus lágrimas ahogadas de silencio,
y guardaré tus huellas en mi senda.
Madre, aquí donde te reparto afectos
desesperados, amontonados, heridos.
Aquí te cuidaré por siempre,
hasta que desgraciados cesen mis suspiros.