virginiab
Poeta recién llegado
El amor y ese rostro joven de la dicha
La infancia en la cocina de mi madre
El colegio, el chocolate caliente
Las mielcitas, la soga y la payana
Los besos a escondidas de los galanes
Las esferas de espejos en los bailes
La vergüenza en tu cara y en la mía.
Cuantos tesoros que de la vida tengo
Amarte siempre madre querida
Y saber que vendrás al consuelo
De callar al tiempo que no cesa
En las amargas despedidas del destino
Y a llenar de brisas frescas
Las sombrías madrugadas.
Eso y más, madre mía te acercan
A un destino de indescifrable lozanía
A la juventud eterna de tus quereres
A la infancia mía de rulos y mermeladas
Y a aquellos dioses que no fueron
En esa época, profanos.
La infancia en la cocina de mi madre
El colegio, el chocolate caliente
Las mielcitas, la soga y la payana
Los besos a escondidas de los galanes
Las esferas de espejos en los bailes
La vergüenza en tu cara y en la mía.
Cuantos tesoros que de la vida tengo
Amarte siempre madre querida
Y saber que vendrás al consuelo
De callar al tiempo que no cesa
En las amargas despedidas del destino
Y a llenar de brisas frescas
Las sombrías madrugadas.
Eso y más, madre mía te acercan
A un destino de indescifrable lozanía
A la juventud eterna de tus quereres
A la infancia mía de rulos y mermeladas
Y a aquellos dioses que no fueron
En esa época, profanos.
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