Esto va para la dama
que a todos nos covija.
Sé que hay quien requiere de su ungüento,
pero el pago es en ropajes suntuosos,
y ella no los necesita.
Nunca va a declinar
una petición de ayuda.
Aunque prefiere vestirse con cortinas
que han sido remachadas
con arterias.
Todo aquello que te quites,
lo devolverá dos veces.
Lo que debes recordar
es que igual que te perdona,
no olvida.
También hay quien no merece
llamarse siquiera hijo.
Para esos sólo tiene reservado
anonimato.
que a todos nos covija.
Sé que hay quien requiere de su ungüento,
pero el pago es en ropajes suntuosos,
y ella no los necesita.
Nunca va a declinar
una petición de ayuda.
Aunque prefiere vestirse con cortinas
que han sido remachadas
con arterias.
Todo aquello que te quites,
lo devolverá dos veces.
Lo que debes recordar
es que igual que te perdona,
no olvida.
También hay quien no merece
llamarse siquiera hijo.
Para esos sólo tiene reservado
anonimato.
Última edición: