Rosa Alonso de la Fuente
Poeta recién llegado
A Madrid, mi Madrid, no besa el mar
ni lo abrazan sus olas efusivas
ni acarician sirenas impulsivas
ni lo arrulla el salitre en su rozar.
A Madrid, mi Madrid, adornan fuentes
que amorosas con voces portentosas
satisfacen sus ansias angustiosas
y lo arroban con mieles prepotentes.
Complacido rebosa de hermosura
reflejada en su gesto singular
compartiendo galante la cultura
que en Colón o Cibeles es locura
transparente del garbo popular
proyectada en perfiles con ternura.
ni lo abrazan sus olas efusivas
ni acarician sirenas impulsivas
ni lo arrulla el salitre en su rozar.
A Madrid, mi Madrid, adornan fuentes
que amorosas con voces portentosas
satisfacen sus ansias angustiosas
y lo arroban con mieles prepotentes.
Complacido rebosa de hermosura
reflejada en su gesto singular
compartiendo galante la cultura
que en Colón o Cibeles es locura
transparente del garbo popular
proyectada en perfiles con ternura.