Histrión
Poeta recién llegado
Madrugada en la bahía
Puede ser mi voz la que te susurra esto al oído,
o puede ser aquel delfín en la bahía;
me da igual... puede ser esto la noche,
o en realidad ser el día.
Saberlo, dime ¿de qué me serviría?
Puede aquello ser un barco navegando,
o puede ser una roca flotando;
puede ser que alza la vela nuestro barco,
o que la roca está realmente flotando.
Parece ser esto la arena,
siempre tibia en la superficie,
pero heladas sus entrañas-;
o también podría ser mi piel,
suave por fuera, pero el alma agrietada-;
Devanarme el entendimiento,
tratando de comprender, ¿para qué,
si no gano nada?
Dice ese no ser el mar,
y en realidad ser mi llanto derramado,
¿debo creerle?
¡No si no me ve a los ojos cuando le hablo!-
Porque después de todo,
puede ese no ser oleaje,
sino un monstruo adormilado.
Puede aquel no ser el cielo,
y podría ser un teatro embrujado;
Podría aquella ser una sirena,
o puede ser un simple pescado.
Podría el horizonte,
en realidad ser un abismo
Seria delicioso pensar,
que soy un poema escribiéndose a sí mismo,
cual seria delicioso pensar
y acariciar la dulce fantasía
de que la noche acabo,
y que ya se hizo de día.
Saberlo, dime ¿de qué me serviría?