Bartleby - el alegre
Poeta recién llegado
Madrugada
Madrugada,
noche mística, de aguas mansas,
todo el poder del siguiente día
ni se vislumbra
por el dintel de esa puerta
que yace entrecerrada,
la ventana, algo abierta
expulsando el frío tremendo de
las plantas,
y que entran a los aerolitos,
logrando que respire
a bocanadas.
Me retiro el polo,
me empiezan a quemar las piernas,
pienso mucho
y brinco de un lado a otro,
4:40 – 4:50
y de que me preocupo
si mañana no hay trabajo,
de que me preocupo madrugada
si naciste para
ser contemplada.
Madrugada,
noche mística, de aguas mansas,
todo el poder del siguiente día
ni se vislumbra
por el dintel de esa puerta
que yace entrecerrada,
la ventana, algo abierta
expulsando el frío tremendo de
las plantas,
y que entran a los aerolitos,
logrando que respire
a bocanadas.
Me retiro el polo,
me empiezan a quemar las piernas,
pienso mucho
y brinco de un lado a otro,
4:40 – 4:50
y de que me preocupo
si mañana no hay trabajo,
de que me preocupo madrugada
si naciste para
ser contemplada.