J.Carlos Campos
Poeta fiel al portal
¡Ay madrugadita!,
que hoy me ha parecido
verla en el reflejo
de un barco pesquero
desde el mirador.
Yo que, convencido,
ya daba mis pasos
hacia el fin del mundo
sin alma en la voz.
En las noticias siempre la dieron por muerta.
En el congreso todos guardaron silencio.
Aquel minuto me araño las entretelas
con lo injusto de "por tu honor".
El sindicato le dio una gris fiesta por salirse de su vida,
el banquero le trajo flores y una epifanía
más negra que el carbón.
La bandera le borró su sonrisa del escudo
y de sus andares la calle caliente
también se olvidó.
El obrero ha vuelto a lo mismo de antes,
lejos de su serenísima nana
duerme al cante del patrón.
Después de ella, esto ha sido un desengaño intransigente
que ha borrado la memoria de las gentes,
bendita Dignidad, después de ti.
Pero hoy me ha parecido verla
reflejada en el mar con forma de pesquero,
yo andaba, como siempre, divagando
bajo el rojo mortal del cielo en aquel mirador.
¡Ay madrugadita!,
que la he visto,
que la he visto.
.
que hoy me ha parecido
verla en el reflejo
de un barco pesquero
desde el mirador.
Yo que, convencido,
ya daba mis pasos
hacia el fin del mundo
sin alma en la voz.
En las noticias siempre la dieron por muerta.
En el congreso todos guardaron silencio.
Aquel minuto me araño las entretelas
con lo injusto de "por tu honor".
El sindicato le dio una gris fiesta por salirse de su vida,
el banquero le trajo flores y una epifanía
más negra que el carbón.
La bandera le borró su sonrisa del escudo
y de sus andares la calle caliente
también se olvidó.
El obrero ha vuelto a lo mismo de antes,
lejos de su serenísima nana
duerme al cante del patrón.
Después de ella, esto ha sido un desengaño intransigente
que ha borrado la memoria de las gentes,
bendita Dignidad, después de ti.
Pero hoy me ha parecido verla
reflejada en el mar con forma de pesquero,
yo andaba, como siempre, divagando
bajo el rojo mortal del cielo en aquel mirador.
¡Ay madrugadita!,
que la he visto,
que la he visto.
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