SDPC
Poeta recién llegado
¿Madurar?
Dejar volar los sueños
decantar el obscuro manto de ¿realidad?
Opacar las ilusiones,
dejándose llevar por la masa.
No, no se puede.
Son muchos, tienen razón.
Rendirse ante la miríada de opiniones.
Subyugarse a la guadaña de la publicidad social.
Prefiero adquirir responsabilidades, pero sin dejar de ser un niño. No deben cambiarse las prioridades, solo por exigencia de la muchedumbre. Si no molesto a nadie y vivo honestamente. Porque, para conmigo, dejar de vivir de este último modo, solo porque a otros no les parece.
A mi entender, más allá de que muchos son los que se han sometido al sistema, mutando sus metas al adaptarse, se sienten solos al ver quien no se deja llevar. Es como un virus rompiendo la célula, tratando de infectar otras, no digamos sanas, digamos distintas. Y no es bronca, más bien es anhelación.
Extraño es que en un mundo, cada vez más individualista, donde la importancia de uno mismo es lo que más crece, la masa sea cada vez mas eso, tornándose siempre más homogénea. Es muy loco, pero en un punto en que la ciencia, en todas sus formas, parece apuntar cada vez más hacia arriba. La sociedad parece ir tornándose cada vez más idiota y menos pensante. Solo exagerando hasta cierto punto, no sé cuánto tardaría en ser moda, con una buena campaña publicitaria y tergiversando algunos buenos argumentos, comerse la propia materia fecal, eso sí para que sea aceptado globalmente debieran poder cobrarnos por ello. Vivimos un falso individualismo, manejado netamente por el mercado. Somos el rebaño idiota de un puñado de personas, que a su antojo, manejan el mundo. Y paradójicamente dentro del sistema, individualista principalmente en pos del ego, vemos mal al que realmente actúa según los designios de su ser, evitando la influencia de la publicidad colectiva.
Sé que me encuentro en el siglo XXI, pero cada vez me siento más en 1984.
Dejar volar los sueños
decantar el obscuro manto de ¿realidad?
Opacar las ilusiones,
dejándose llevar por la masa.
No, no se puede.
Son muchos, tienen razón.
Rendirse ante la miríada de opiniones.
Subyugarse a la guadaña de la publicidad social.
Prefiero adquirir responsabilidades, pero sin dejar de ser un niño. No deben cambiarse las prioridades, solo por exigencia de la muchedumbre. Si no molesto a nadie y vivo honestamente. Porque, para conmigo, dejar de vivir de este último modo, solo porque a otros no les parece.
A mi entender, más allá de que muchos son los que se han sometido al sistema, mutando sus metas al adaptarse, se sienten solos al ver quien no se deja llevar. Es como un virus rompiendo la célula, tratando de infectar otras, no digamos sanas, digamos distintas. Y no es bronca, más bien es anhelación.
Extraño es que en un mundo, cada vez más individualista, donde la importancia de uno mismo es lo que más crece, la masa sea cada vez mas eso, tornándose siempre más homogénea. Es muy loco, pero en un punto en que la ciencia, en todas sus formas, parece apuntar cada vez más hacia arriba. La sociedad parece ir tornándose cada vez más idiota y menos pensante. Solo exagerando hasta cierto punto, no sé cuánto tardaría en ser moda, con una buena campaña publicitaria y tergiversando algunos buenos argumentos, comerse la propia materia fecal, eso sí para que sea aceptado globalmente debieran poder cobrarnos por ello. Vivimos un falso individualismo, manejado netamente por el mercado. Somos el rebaño idiota de un puñado de personas, que a su antojo, manejan el mundo. Y paradójicamente dentro del sistema, individualista principalmente en pos del ego, vemos mal al que realmente actúa según los designios de su ser, evitando la influencia de la publicidad colectiva.
Sé que me encuentro en el siglo XXI, pero cada vez me siento más en 1984.