Kazor
Poeta adicto al portal
Entre la lluvia y el sollozo
existe un espacio donde el tiempo grita,
las calles polvorientas descubren su sudor magenta,
todo es caótico en mí ser,
mis ganas de vivir son impredecibles.
Las noches se esconden dentro de un piano
que solo cuenta historias de amor.
Los grillos bailan de bar en bar,
nadan en su propio vomito.
Todas las voces se entremezclan en la hierba,
la luna observa sentada en una nube
como exhalo el humo de un cigarro,
la ventana me habla tranquilamente sobre mi último amor.
Quiero al mundo porque me odio,
odio el odiarme porque me amo,
todo es gris o verde,
todo es luz o muerte.
Tus besos palpitan sobre las alas de esta mariposa
que reposa sus brazos en tus pechos
y se deja acariciar suavemente
mientras la lluvia grita.
El amanecer se acerca impetuosamente,
la vida se apaga con dulzura sobre el fuego,
todo es arte cuando imaginas,
todo es burdo cuando sale el sol.
Quizá esas tumbas sean cómodas en su oscuridad,
soñar puede ser placentero si se quiere,
amar duele si se ama,
besar ama el contacto,
el golpe de piel contra piel.
No sabes cuánto te quiero en mi nocturna
fachada tenue y gris,
besar tus mariposas,
nadar sobre tus pechos
mientras la calle grita, celosa,
y los lobos se preguntan
porque en la oscuridad profunda
tú me regalas tu amor.
Quizá es que yo soy la luz que necesitas,
quizá es que soy las alas que no vuelan.
Las preguntas se responden al azar,
las dudas se ahogan en este pantano,
mientras yo como un puerco me acuesto sobre el barro
de tu dulce sensación, de tu palpito armonía.
Siéntate y besa al muerto,
siéntate y llora tu pena
que mi voz se va de viaje
pero mi música es eterna.
existe un espacio donde el tiempo grita,
las calles polvorientas descubren su sudor magenta,
todo es caótico en mí ser,
mis ganas de vivir son impredecibles.
Las noches se esconden dentro de un piano
que solo cuenta historias de amor.
Los grillos bailan de bar en bar,
nadan en su propio vomito.
Todas las voces se entremezclan en la hierba,
la luna observa sentada en una nube
como exhalo el humo de un cigarro,
la ventana me habla tranquilamente sobre mi último amor.
Quiero al mundo porque me odio,
odio el odiarme porque me amo,
todo es gris o verde,
todo es luz o muerte.
Tus besos palpitan sobre las alas de esta mariposa
que reposa sus brazos en tus pechos
y se deja acariciar suavemente
mientras la lluvia grita.
El amanecer se acerca impetuosamente,
la vida se apaga con dulzura sobre el fuego,
todo es arte cuando imaginas,
todo es burdo cuando sale el sol.
Quizá esas tumbas sean cómodas en su oscuridad,
soñar puede ser placentero si se quiere,
amar duele si se ama,
besar ama el contacto,
el golpe de piel contra piel.
No sabes cuánto te quiero en mi nocturna
fachada tenue y gris,
besar tus mariposas,
nadar sobre tus pechos
mientras la calle grita, celosa,
y los lobos se preguntan
porque en la oscuridad profunda
tú me regalas tu amor.
Quizá es que yo soy la luz que necesitas,
quizá es que soy las alas que no vuelan.
Las preguntas se responden al azar,
las dudas se ahogan en este pantano,
mientras yo como un puerco me acuesto sobre el barro
de tu dulce sensación, de tu palpito armonía.
Siéntate y besa al muerto,
siéntate y llora tu pena
que mi voz se va de viaje
pero mi música es eterna.