Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Desde hace tiempo, sé que no me has visto
ni de reojo como yo quisiera,
por un beso tuyo, si pruebo existo,
pero me ahuyentas, de tu cadera.
No hay ni razón que considere justa
ni tu maltrato, ni tu voz de piedra
yo solo sé, que hasta tu sombra asusta
y que tu cruel desprecio, a mí me aterra.
¿Qué se interpuso? si hasta ayer me amaba,
una dulce mujer, mi compañera,
tan diferente de quien me miraba
en la ventana cuando yo me fuera.
Es tan extraña, incluso en su mirada,
que ya estoy pensando, que es magia negra.