Mares de hojas secas
entre tus manos desnudas.
Tus ojos refractan
el último rayo de sol
de esta tarde abandonada
a la magia.
Un ramillete de promesas
deja su olor a lavanda
sobre la almohada tibia.
Las manos urgen
y las bocas,
y las ganas...
Desde el estupor de la ventana
asoma un cielo a punto
de parir estrellas.
Un poco de luna resbala
sin recelo
por tu espalda.
El espejo gira
imágenes fantasmas
mientras tu voz
se acurruca en mi vientre
y entre tu cuerpo y el mío
mil estrellas fugaces
desafían a la eternidad.
El universo se estremece:
preprara sus brazos
para mecer milagros.[/[/FONT]COLOR][/SIZE]