Magnolias aciduladas revisten el atrio
que a modo de ruiseñores tiene por merced
tiene por potestad y complacencia aurea
a líticas formas de nuestras divinidades
a monolitos que altivas se muestran se ensimisman
y jactan de sus tiempos inmemorables vetustos
Danzan collas y guerreros, danzan febriles de sus linajes
invocando a nuestra madre tierra
aclamándola entre lenguas vernaculares
En las alturas el inti se vislumbra reacio a ceder
y nuestra killa lo sucede en las oscuridades postreras
el illapa se jacta de su fiereza cuando se afirma
y los apus afloran sabidurías cada cierto tiempo
Canticos dulces se acompañan con las quenas
que regocijadas se prestan notables a estos ritos
canticos que atruenan entre nuestras quebradas
las mismas que son interpretadas por los hijos del dios sol
las cuales se enrumban hacia las lejanías de estas tierras místicas
Magnolias café no solo en el atrio, ni a modo de alfombra
no solo guiando tu dicha, ni esperándote en tu lecho
si no también prendidas en tus cabellos refulgidas en sombras
que vespertinas acaecen para honra y gloria de tu fortuna
que a modo de ruiseñores tiene por merced
tiene por potestad y complacencia aurea
a líticas formas de nuestras divinidades
a monolitos que altivas se muestran se ensimisman
y jactan de sus tiempos inmemorables vetustos
Danzan collas y guerreros, danzan febriles de sus linajes
invocando a nuestra madre tierra
aclamándola entre lenguas vernaculares
En las alturas el inti se vislumbra reacio a ceder
y nuestra killa lo sucede en las oscuridades postreras
el illapa se jacta de su fiereza cuando se afirma
y los apus afloran sabidurías cada cierto tiempo
Canticos dulces se acompañan con las quenas
que regocijadas se prestan notables a estos ritos
canticos que atruenan entre nuestras quebradas
las mismas que son interpretadas por los hijos del dios sol
las cuales se enrumban hacia las lejanías de estas tierras místicas
Magnolias café no solo en el atrio, ni a modo de alfombra
no solo guiando tu dicha, ni esperándote en tu lecho
si no también prendidas en tus cabellos refulgidas en sombras
que vespertinas acaecen para honra y gloria de tu fortuna