MASTER LY 22
Laly
La soledad me consumía.
El sol siempre era pálido
y los atardeceres fríos,
incluso en pleno verano.
Con el alma tan estrujada,
y mi corazón oprimido
las lágrimas, perlas saladas,
surcando sendas de delirio.
Eco de silenciosos gritos
que solo yo oía, cautiva
en laberinto infinito
de falsedades y mentiras.
Pero el destino piadoso
nuestros caminos ha cruzado.
Nuestro encuentro, alborozo
de un amor ya presagiado.
El sol siempre era pálido
y los atardeceres fríos,
incluso en pleno verano.
Con el alma tan estrujada,
y mi corazón oprimido
las lágrimas, perlas saladas,
surcando sendas de delirio.
Eco de silenciosos gritos
que solo yo oía, cautiva
en laberinto infinito
de falsedades y mentiras.
Pero el destino piadoso
nuestros caminos ha cruzado.
Nuestro encuentro, alborozo
de un amor ya presagiado.