LUMUGA 95
Poeta asiduo al portal
Con los dedos de una mano puedo contar mis amores,
que de joven miré con ojos de niño, y ahora con arrogancia,
que no pude olvidar ninguna de sus fragancias,
y ahora sus recuerdos me acosan como vigilantes azores.
Primero fue la belleza que me embriagó hasta noquear mis sentidos,
ilusión de pequeños niños, jugando con el corazón en la mano,
un amor infantil, un amor sin lucro, un amor pasajero, amor perdido,
No lloré por amor, lloré por que quise ser Dios, en lugar pagano.
Miro atrás y dejo recuerdos, de un amor, que se clava en mi pecho,
no lo tuve en cuenta por venganza, no valió lo que pesó.
Ahora miro adelante y hablo de lo que sufrí, con todo el derecho.
Después de mi desazón, encontré un respiro efímero,
se midió en instantes, lo conté en sonrisas,
de lo que fue ridículo, acabó todo en risas,
y se derrumbó todo aquello que construí con esmero.
Miro atrás y dejo recuerdos, de un amor, que se clava en mi pecho,
no lo tuve en cuenta por venganza, no valió lo que pesó.
Ahora miro adelante y hablo de lo que sufrí, con todo el derecho.
De tierras de ultramar vino la siguiente pasión,
que durante un año esperé lo que tardó demasiado,
sus cabellos morenos como su piel ablandaron mi corazón,
cuando tuve valor, se fue, dejando a este poeta desesperado.
Miro atrás y dejo recuerdos, de un amor, que se clava en mi pecho,
no lo tuve en cuenta por venganza, no valió lo que pesó.
Ahora miro adelante y hablo de lo que sufrí, con todo el derecho.
Por último llegaste tu, ángel de amor, que me enamoraste,
momentos de felicidad medidos por suspiros, por besos.
Di vida y alma a una tenue ilusión; conmigo acabaste,
me quitaste la fe, la creencia y mi amor en exceso...
Quiero creer en otros amores, encontrar la adecuada,
que me diga que me quiere, que me mire ilusionada,
que no sea un placebo de la más fuerte droga,
pues es una sensación que en vez de placer, ahoga...
que de joven miré con ojos de niño, y ahora con arrogancia,
que no pude olvidar ninguna de sus fragancias,
y ahora sus recuerdos me acosan como vigilantes azores.
Primero fue la belleza que me embriagó hasta noquear mis sentidos,
ilusión de pequeños niños, jugando con el corazón en la mano,
un amor infantil, un amor sin lucro, un amor pasajero, amor perdido,
No lloré por amor, lloré por que quise ser Dios, en lugar pagano.
Miro atrás y dejo recuerdos, de un amor, que se clava en mi pecho,
no lo tuve en cuenta por venganza, no valió lo que pesó.
Ahora miro adelante y hablo de lo que sufrí, con todo el derecho.
Después de mi desazón, encontré un respiro efímero,
se midió en instantes, lo conté en sonrisas,
de lo que fue ridículo, acabó todo en risas,
y se derrumbó todo aquello que construí con esmero.
Miro atrás y dejo recuerdos, de un amor, que se clava en mi pecho,
no lo tuve en cuenta por venganza, no valió lo que pesó.
Ahora miro adelante y hablo de lo que sufrí, con todo el derecho.
De tierras de ultramar vino la siguiente pasión,
que durante un año esperé lo que tardó demasiado,
sus cabellos morenos como su piel ablandaron mi corazón,
cuando tuve valor, se fue, dejando a este poeta desesperado.
Miro atrás y dejo recuerdos, de un amor, que se clava en mi pecho,
no lo tuve en cuenta por venganza, no valió lo que pesó.
Ahora miro adelante y hablo de lo que sufrí, con todo el derecho.
Por último llegaste tu, ángel de amor, que me enamoraste,
momentos de felicidad medidos por suspiros, por besos.
Di vida y alma a una tenue ilusión; conmigo acabaste,
me quitaste la fe, la creencia y mi amor en exceso...
Quiero creer en otros amores, encontrar la adecuada,
que me diga que me quiere, que me mire ilusionada,
que no sea un placebo de la más fuerte droga,
pues es una sensación que en vez de placer, ahoga...