Mal del Siglo

Alfy

Poeta recién llegado
"Mal Del Siglo"


Si acaso mi atractiva silueta te impactó,
Aléjate de mi presencia y bórrame de tus fantasías.
Soy un todo prohibido,
Mis viriles brazos que podrían abrazarte,
Mis labios que envenenarían tu boca,
Mis manos que podrían acariciarte;
No pienses en mí, olvídame
Que no soy un buen prospecto.
Soy el final de otoño a punto de ser invierno,
Soy la muerte silenciosa y el asesino perfecto,
Por mis venas no corre sangre, por mis venas fluye el veneno.

No confundas,
No siento que el suelo no me merece,
Tampoco me considero el inalcanzable,
No tengo aires de grandeza ni de superioridad…
No confundas
No soy un ególatra ni soy un narcisista,
Ni fastidioso, ni vanidoso,
Ni jactancioso, ni racista.
Soy el manjar envenenado, el seductor maldecido;
Soy el ajenjo destilado, soy un rompecorazones prohibido.

Pude haber sido infalible pero me arrastre a lo indecente,
El destino me dio cruel jugarreta, siniestra jugada;
Jaque mate en mi ajedrez, el resultado de lo imprudente.
Recordar es abrir heridas, cicatrices que dejaron marcas, huellas…

Mi desgracia inició el día de mi graduación
Cuando junto a mis amigos,
Nos sumergimos en alcohol, en tabaco, como peces caímos en la red,
En la vida nocturna, noches de juerga, noches de cabaret.
Yo… el escolástico
El alumno aplicado, el estudiante de diez.
Yo… el seguro,
El niño popular, el novio más deseado.
Fui un insensato, fui un imprudente.
Porque mi deseo y mi libido ganaron a mi entendimiento y razón,
Tres noches de juerga, tres noches de bohemia;
Cuando sin protección
Me enrede en las mieles de varias mujeres,
Cuando sin protección
Me entregue a mis deseos carnales, a mis deseos viriles.
Cuando no funcionaron mis sentidos, cuando no funciono mi precaución.
Pasaron meses, semanas y días; horas, minutos y segundos…
Mi estrella brillaba en lo más alto,
Era el esposo soñado, era el partido perfecto,
El empresario, el triunfador.

Pero una noche cruel noticia mis oídos taladró,
Fatal destino, fatal accidente,
La mujer que me concibió,
Mi madre debatiéndose entre la vida y la muerte.
En el quirófano, terapia intensiva, riesgosa operación.
¡Emergente transfusión!, ¡emergente transfusión!
¡Busquen a un donador!
Por las venas de mi madre el grupo sanguíneo AB negativo,
Que en el banco de sangre no se hallo,
AB negativo, la menos común, la difícil de encontrar,
Desesperada intención en mi mente brillo.
Soy el hijo, el voluntario, el donador…
Salvar vida por vida, reacción por acción.
Extendí el brazo para el análisis de rigor,
Conté los minutos aguardando el resultado
Sin perder la esperanza y sin perder el control.

Un silencio reino en aquel hospital
La voz de un medico lo interrumpió:
“joven, acompáñeme… por aquí por favor”
Su tono me indico un mal presagio,
Eterno el pasillo solitario y concurrido,
Al entrar al consultorio su mirada me fulminó,
Con dura firmeza su voz me declaro:
“Efectivamente joven, usted es compatible,
Pero… desafortunadamente no puede,
No puede participar en la transfusión”

Mi corazón se agito, macabra incertidumbre,
¿Pero por qué? … fue mi estallante cuestión.
Aquel medico me miro con tristeza, con dolor,
Yo caía en la desesperación, en la depresión;
Con voz tajante aquel medico respondió:
“Lo siento, debe resignarse… pero usted no puede sangre donar
Los resultados son precisos e indican
Que usted es portador del virus VIH,
Lo siento mucho joven…
Usted, es seropositivo…”
Mi ser se volvió incontrolable,
Mi ser se torno agresivo,
Apretando las manos no contuve el llanto
Y mi espíritu cayó desfallecido.

Por causa de la imprudencia y falta de precaución
Esa noche… mi madre falleció,
Por causa de este virus maldito
No pude salvar a quien la vida me dio.

Soy animal ponzoñoso, soy la muerte silenciosa,
Soy huracán, soy torbellino, demonio con cara de ángel.
Soy un humano sin corazón… deambulando entre tanta gente
Soy un alma desahuciada… que no se aferra a la vida,
Ojos tristes con mirada perdida, llanto de una esperanza derrumbada,
Acto de bondad y de mente consciente, tardío uso de la razón.

No… no te fijes en mí al verme pasar,
No llame tu atención la sombra de mi figura esbelta,
No te emocione mi atractivo perfil ni mi voz educada,
No te fíes de mi porte un tanto inofensivo.

Soy un mar de ajenjo, el medicamento caducado,
Soy el asesino perfecto, soy el veneno destilado,
Soy el virus mortífero, soy el aguijón agresivo,
Soy la destrucción silenciosa… soy seropositivo



Autor: Alfredo Luna Santiago

 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba