Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Con sonrisa histriónica deambulas,
con esferas luminosas,
malabares excelentes,
con maquillaje perfecto...
Ternura y comicidad,
que esconde tus deseos,
naturaleza corrompida,
con la lengua maligna,
retorciéndose en tus adentros....
Un niño grita,
tu excitación crece,
siendo su carne blanca,
sus piernas frescas...
Contoneos y malabares,
que atraigan a los peques,
que tu corazón negro,
despierta con furia...
Uno.... desaparece tras la carpa,
mientras son saliva voraz,
con sonrisa nerviosa,
destazas a tu víctima...
bebiendo su sangre,
carcomiendo sus huesos...
Exquisitez que deforma tu cara,
con el sudor del nerviosismo,
con el temblor del clímax,
destrozando más y más su frágil ser,
ansiando beber la sangre por completo,
devorar sus huesos...
tomar su alma....
Vómito convulso,
que da la carne humana,
arrepentimiento profundo,
que el cinismo oculta,
haciendo nuevamente malabares,
esperando que pasé el dolor....
¡Sangre inocente!
de sonido agradable,
cuando sus gritos te exciten,
para asesinarlos lentamente,
exigiendo el tributo de sus sueños,
¡Demonio mediocre y arrogante!
¡Los días de tu reino!
abarcaron centenares,
miles de infantes destrozados,
y hoy tu festín Serra el último...
¡Malabares con tu cabeza!
deshonraste a la casa,
comiendo frágiles seres,
bañándose en su sangre,
olvidando dignidad y majestad,
siendo solo...
¿Malabarista infernal?
Patético... payaso... ángel caído,
ansiando el paraíso...
Sin alas... sin reino... sin nada....
L.V.
con esferas luminosas,
malabares excelentes,
con maquillaje perfecto...
Ternura y comicidad,
que esconde tus deseos,
naturaleza corrompida,
con la lengua maligna,
retorciéndose en tus adentros....
Un niño grita,
tu excitación crece,
siendo su carne blanca,
sus piernas frescas...
Contoneos y malabares,
que atraigan a los peques,
que tu corazón negro,
despierta con furia...
Uno.... desaparece tras la carpa,
mientras son saliva voraz,
con sonrisa nerviosa,
destazas a tu víctima...
bebiendo su sangre,
carcomiendo sus huesos...
Exquisitez que deforma tu cara,
con el sudor del nerviosismo,
con el temblor del clímax,
destrozando más y más su frágil ser,
ansiando beber la sangre por completo,
devorar sus huesos...
tomar su alma....
Vómito convulso,
que da la carne humana,
arrepentimiento profundo,
que el cinismo oculta,
haciendo nuevamente malabares,
esperando que pasé el dolor....
¡Sangre inocente!
de sonido agradable,
cuando sus gritos te exciten,
para asesinarlos lentamente,
exigiendo el tributo de sus sueños,
¡Demonio mediocre y arrogante!
¡Los días de tu reino!
abarcaron centenares,
miles de infantes destrozados,
y hoy tu festín Serra el último...
¡Malabares con tu cabeza!
deshonraste a la casa,
comiendo frágiles seres,
bañándose en su sangre,
olvidando dignidad y majestad,
siendo solo...
¿Malabarista infernal?
Patético... payaso... ángel caído,
ansiando el paraíso...
Sin alas... sin reino... sin nada....
L.V.