Troto
Pablo Romero Parada
Escuchaba malas compañías
cada mañana
en el vitrasa de camino al curro.
Gesto serio. Nada ya por llorar
entre las cenizas del sufrimiento.
Escuchaba y no sentía pena ni
ni esperanza. Sin embargo, no hacía
otra cosa que pensarte. El alcohol y la
noche eran lo único que me distanciaban
un poco de vos. Y sigue siendo así.
Empezaba a forjarse la amarga rabia que
envuelve a la gente de metal. Empezaba a
tratar como a un desconocido al Pablo que
llevaba siendo tanto tiempo. Empezaba a ser yo
de nuevo. Se empezaba a forjar algo fuerte e
incrédulo.
cada mañana
en el vitrasa de camino al curro.
Gesto serio. Nada ya por llorar
entre las cenizas del sufrimiento.
Escuchaba y no sentía pena ni
ni esperanza. Sin embargo, no hacía
otra cosa que pensarte. El alcohol y la
noche eran lo único que me distanciaban
un poco de vos. Y sigue siendo así.
Empezaba a forjarse la amarga rabia que
envuelve a la gente de metal. Empezaba a
tratar como a un desconocido al Pablo que
llevaba siendo tanto tiempo. Empezaba a ser yo
de nuevo. Se empezaba a forjar algo fuerte e
incrédulo.
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