Me he perdido por campos llenos de días soleados,
labrado la mala tierra de una cosecha de infortunio,
he visto en mis ojos la simiente de una mala hierba,
mi siembra es cómplice de la luz del plenilunio.
He rasgado en mi pecho surcos llenos de mala tierra,
fertilizado mi cabeza con un abono de malas ideas,
he visto en mis ojos las sucias cuchillas de una ratonera,
mi siembra es testigo de los arboles sin corteza.
He escrito en hojas marchitas llenas de pena,
soplado en mil palabras el frio hielo que mustia un vergel,
he visto en mis ojos el color de las flores fúnebres,
mi siembra es creyente de las espinas de un clavel.
He arrancado indulgentes corazones de raíz,
Cargado mi cesta de malas costumbres,
He visto en mis ojos la recolecta de un juez inmisericorde,
Mi siembra es fruto de la incertidumbre.
labrado la mala tierra de una cosecha de infortunio,
he visto en mis ojos la simiente de una mala hierba,
mi siembra es cómplice de la luz del plenilunio.
He rasgado en mi pecho surcos llenos de mala tierra,
fertilizado mi cabeza con un abono de malas ideas,
he visto en mis ojos las sucias cuchillas de una ratonera,
mi siembra es testigo de los arboles sin corteza.
He escrito en hojas marchitas llenas de pena,
soplado en mil palabras el frio hielo que mustia un vergel,
he visto en mis ojos el color de las flores fúnebres,
mi siembra es creyente de las espinas de un clavel.
He arrancado indulgentes corazones de raíz,
Cargado mi cesta de malas costumbres,
He visto en mis ojos la recolecta de un juez inmisericorde,
Mi siembra es fruto de la incertidumbre.