En las arenas del pofundo mar,
las perlas brillan, rien y cantan,
eperán al buceador loco y hormonado,
que dejando su necesario respirar.
Se sumerge en las oscuras profundidades,
dónde la luz del cielo y las aguas del mar,
crean espejismo engañosos y mortales,
bracea furibundo, solo su cuerpo desnudo.
Y es la suerte jueza insobornable e implacable,
la que dicatará la sentencia firme,
que nunca,jamás, podrás recurrir,
es vida o muerte el caprichoso desafío.
Si al fín la suerte se apiada y favorece,
tendrás una preciada perla, un tesoro,
y gritarás y amarás y te colmará de alegría,
pero también lloraras y maldecirás ese día.
Qué oficio o afición mas ingrato.
las perlas brillan, rien y cantan,
eperán al buceador loco y hormonado,
que dejando su necesario respirar.
Se sumerge en las oscuras profundidades,
dónde la luz del cielo y las aguas del mar,
crean espejismo engañosos y mortales,
bracea furibundo, solo su cuerpo desnudo.
Y es la suerte jueza insobornable e implacable,
la que dicatará la sentencia firme,
que nunca,jamás, podrás recurrir,
es vida o muerte el caprichoso desafío.
Si al fín la suerte se apiada y favorece,
tendrás una preciada perla, un tesoro,
y gritarás y amarás y te colmará de alegría,
pero también lloraras y maldecirás ese día.
Qué oficio o afición mas ingrato.