Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Maldito era el amor que bendecías,
malditos los retales de su historia,
maldito el crepitar de la memoria
y maldito el arroyo en que bebías.
Ahora en larga hilera van mis días
dejando sus corrientes en tu noria
con una ligereza transitoria
de estivales y mustias agonías.
Regueros de amargura nos cubrieron
la espalda, testimonio de placeres
donde besos corruptos sucumbieron.
Apártate, mi amor, pues más me hieres
con murmullos que en balde me advirtieron.
¡Apártate, mi amor, y no me esperes!
© Abraham Ferreira Khalil
malditos los retales de su historia,
maldito el crepitar de la memoria
y maldito el arroyo en que bebías.
Ahora en larga hilera van mis días
dejando sus corrientes en tu noria
con una ligereza transitoria
de estivales y mustias agonías.
Regueros de amargura nos cubrieron
la espalda, testimonio de placeres
donde besos corruptos sucumbieron.
Apártate, mi amor, pues más me hieres
con murmullos que en balde me advirtieron.
¡Apártate, mi amor, y no me esperes!
© Abraham Ferreira Khalil
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