Con los escrotos deshilachados,
Yo maldigo la bendición de la muerte,
porque no me abraza como lo hacía mi madre,
porque no me ama como quisiera que alguien lo hiciera
La maldigo porque no podemos ser, siquiera amigos.
¿cuántos cuerpos me pongo como traje
todos los días, para intentar olvidarme de mi?
Maldigo la bendición del tiempo
que nos acerca a la hora
pero no me da momentos,
si quiera un momento.
Con las laceraciones en los fragmentos,
las barillas blancas, leprosas, cayéndose a pedazos,
como herrumbre, pétalos al viento, adios.
Maldigo la bendición de las personas
que nos dan pinchonazos con sable
mas no logran la estocada final,
ah... ¡Tan solo una!
todos los días, para intentar olvidarme de mi?
Maldigo la bendición del tiempo
que nos acerca a la hora
pero no me da momentos,
si quiera un momento.
Con las laceraciones en los fragmentos,
las barillas blancas, leprosas, cayéndose a pedazos,
como herrumbre, pétalos al viento, adios.
Maldigo la bendición de las personas
que nos dan pinchonazos con sable
mas no logran la estocada final,
ah... ¡Tan solo una!
Como ola sumergiéndose en más mar, en más vida,
se ahoga la cólera en el ácido, entre las entrañas
¿podrías ver las palabras naufragar?
Yo maldigo la bendición de la muerte,
porque no me abraza como lo hacía mi madre,
porque no me ama como quisiera que alguien lo hiciera
La maldigo porque no podemos ser, siquiera amigos.
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