JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como las horas pasan lentamente
en el reloj de la vida,
sonando campanadas
por cada hora perdida.
Así eres tu para mi,
te me has ido perdiendo en el tiempo
y no te encuentro,
por mas que busco entre la oscura noche,
por mas que busco entre las nubes,
no veo las huellas de tus pies,
ni tampoco puedo oler la dulce fragancia de tu cuerpo.
Son doce campanadas las que a diario,
el reloj de la vida suena,
y en cada campanada, creo escuchar
fuertemente que te llama,
creo escuchar que con su voz te grita
porque no estas, dulce vida.
Desenfrenada pasión en cada toque,
lujuria desbordada en el silencio
de una vida pasada,
sublimes besos sepulcrales,
que salen de la nada, cuando el reloj
de la vida suena sus doce campanadas.
Maldito reloj, no quiero escuchar mas
las tristes doce campanadas,
ni tampoco quiero que las horas pasen lentamente,
no quiero los besos sepulcrales
que me ahogan y me asfixian,
solo quiero a ella, que rompa
la barrera del tiempo y regrese,
Para que se quede conmigo por siempre.
Son doce campanadas,
que el tiempo perderá,
son doce campanadas,
que pasaran y nunca regresaran,
como tu alma mía,
que te fuiste para nunca mirar atrás.
Dejando el maldito reloj, que me torture,
y nunca deje de sonar.
en el reloj de la vida,
sonando campanadas
por cada hora perdida.
Así eres tu para mi,
te me has ido perdiendo en el tiempo
y no te encuentro,
por mas que busco entre la oscura noche,
por mas que busco entre las nubes,
no veo las huellas de tus pies,
ni tampoco puedo oler la dulce fragancia de tu cuerpo.
Son doce campanadas las que a diario,
el reloj de la vida suena,
y en cada campanada, creo escuchar
fuertemente que te llama,
creo escuchar que con su voz te grita
porque no estas, dulce vida.
Desenfrenada pasión en cada toque,
lujuria desbordada en el silencio
de una vida pasada,
sublimes besos sepulcrales,
que salen de la nada, cuando el reloj
de la vida suena sus doce campanadas.
Maldito reloj, no quiero escuchar mas
las tristes doce campanadas,
ni tampoco quiero que las horas pasen lentamente,
no quiero los besos sepulcrales
que me ahogan y me asfixian,
solo quiero a ella, que rompa
la barrera del tiempo y regrese,
Para que se quede conmigo por siempre.
Son doce campanadas,
que el tiempo perderá,
son doce campanadas,
que pasaran y nunca regresaran,
como tu alma mía,
que te fuiste para nunca mirar atrás.
Dejando el maldito reloj, que me torture,
y nunca deje de sonar.