E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Malditos los asesinos
que no dudan en matar
a sus buenos enemigos
por codiciar destacar
entre su misma calaña
para todo abanderar.
Destruyen todas ciudades
con los niños y mujeres
ayudados por los yanquis
y por otros luciferes.
El país que no de acuerdos
con sus tácticas guerreras
lo denigran y le cortan
diplomacias y fronteras.
Y los estados cobardes
que lamen al que es más fuerte;
con universal derecho
se mantienen tan inertes,
deberían de dudar
sobre su posible suerte.
Ni orden de detención
de universales fiscales
no consiguen detener
a esos dos criminales.
Y después a cabezazos,
con vaivén titiritero,
en Muro Lamentaciones
rompen el negro sombrero