Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
MALEVAJE
Ahogué mi amor en llanto y soledad
con premeditación y alevosía,
calmando este dolor del alma mía
en la distancia cruel, por caridad.
Tanto la amé que obvié su salvedad,
mi inconveniente y nuestra cobardía;
mientras era la reina yo sufría,
nutrida por los celos mi ansiedad.
Hoy, su cadencia, de otra mano anda,
linda como la flor que no cuidé,
fresca como un arroyo en primavera.
Y un servidor, prendido a su bufanda,
no puede ni mover un sólo pie
ante el suave vaivén de su cadera.