Frank Paul
Poeta recién llegado
MALHECHOR
Recuerdo que en aquellos días de verano
compatibles con la imagen de aquel novato
que en luz de ingenuidad disfrutaba de su mando.
Un malhechor acechaba con aquella lanza
junto a su tumba tratando de matar
lo que ya había matado.
Sin comprender el regocijo de aquella criatura
con todo su poder de niñez
alcanzó una estrella en la lluvia.
Para defenderse de aquel maligno
pero la cizaña ya había hecho estragos en su querer
una bala perdida entre la pradera durmió en el vergel.
Fue un instinto sensible al mirar
una nota fantástica en el lugar
el infante sin ruido alguno cayó al mar.
No recuerdo su nombre ni el del malhechor
pero desde lo sereno cambia el sol
recordando solo el tormento cuando escucho su voz.
Dicen que el laberinto es eterno quizás lo digo yo
si ese niño que fue bueno murió, al son del malhechor
que pasara con mi alma que ya no recuerda aquel don.
Recuerdo que en aquellos días de verano
compatibles con la imagen de aquel novato
que en luz de ingenuidad disfrutaba de su mando.
Un malhechor acechaba con aquella lanza
junto a su tumba tratando de matar
lo que ya había matado.
Sin comprender el regocijo de aquella criatura
con todo su poder de niñez
alcanzó una estrella en la lluvia.
Para defenderse de aquel maligno
pero la cizaña ya había hecho estragos en su querer
una bala perdida entre la pradera durmió en el vergel.
Fue un instinto sensible al mirar
una nota fantástica en el lugar
el infante sin ruido alguno cayó al mar.
No recuerdo su nombre ni el del malhechor
pero desde lo sereno cambia el sol
recordando solo el tormento cuando escucho su voz.
Dicen que el laberinto es eterno quizás lo digo yo
si ese niño que fue bueno murió, al son del malhechor
que pasara con mi alma que ya no recuerda aquel don.