José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mirando al mar, búscame
con viento de levante o de poniente,
boca de víbora, serpiente penetrando
en mi corazón de amapolas.
Volando por el aire, polvo amarillento,
azufre doliente sobre mis ojos ardiendo,
lágrimas hirientes, lomas crujientes,
manada de perdices adolescentes.
Yunque y azadón, ceporro retorcido,
viejo silente, amado de mi vida
siempre en mi mente,
vid de las manos encallecidas
de agricultores, restregados por la tierra vilmente.
En la España del miedo fuimos creciendo,
leche en polvo, migas de aceite,
alborada de la niebla y de la muerte.
Espanto de la noche, tricornios vienen
robando las gallinas y las simientes;
pobre, abocado a ser dócil paloma,
con los fusiles valientes.
Espejo de la luz, sed envolvente,
caricias del destino,
sobre mi frente liebre y perdiz,
estampa de mis días
búhos y grillos
sonidos de las noches decadentes.
Palomas volando, sueños de libertad,
de una España gobernada por dictadores,
peligro que vuelven, a ser la luz,
rayo que truena engañando a la gente.
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