Carlos Clemente Olivares
Poeta recién llegado
Te mire a los ojos como retándote a un duelo de vida,
te vi volar, sutil e infame, por los vastos cielos,
tu figura mi vida cambio con el paso de tu sombra,
la luz de tu reflejo se adueño de mi opaca cobardía.
Escuche el sonido de tu dulce canto,
una ladina sinfonía hipnotizo mis sentidos,
fuiste tú, tu voz, el timbre melodioso de tu voz,
la canción callada que insaciablemente pronunciaba mi nombre.
Disfrute de ti, fuiste deleite a mis manos ansiosas,
cuando excitado caía en los brazos de las sombras,
fuiste el orgasmo que me hizo gemir cuando callar no quería,
fuiste el saciar de mis labios sedientos,
en momentos cumbre en que arrastrando llegue al pórtico de la muerte,
te fundiste en mí ser, formando una existencia que superaba todo.
Fuiste guerrera audaz en mis victoriosas batallas,
fuiste la resistencia en mis momentos de duras caídas
ayudaste sin tesón a impulsar mi mente atrofiada,
le diste vida a mis sueños y mis ansias por destrozar almas,
me obsequiaste la hoz para sesgar mis [FONT="]lágrimas cuando en flor ya daban fruto,
me brindaste el poder de matar mis temores y enterrar mis dudas.
MALICIA
somos uno, [FONT="]tú y yo,
el averno y el infierno, el seol y el mausoleo.
¡Sí!, hemos destrozado carnes,
nos hincamos ante un ángel para cortar sus alas,
apedreamos los insectos de su dios al Apocalipsis.
¡Sí!, mentimos,
sangramos nuestra propia boca con satisfacción plena.
¡Desafiamos a la vida e invitamos a la muerte a pertenecer a ella!
Te tuve aquí de pronto y me sentí un dios,
capaz de detener con mis manos los rayos incesantes del tiempo,
me sentí vivo, real, y deje de ser la estampa que fui debajo de mi pecado,
quise retar a los dioses del Olimpo,
y hacer de mi celo una coraza con que detenga yo, sus lanzas,
y hace que terminen pudriéndose en el monte de los olivos.
Acabe con ellos, acabe con dios, acabe con mi conciencia
y Magog sonrío deseando mutilarme.
Eres de mi alma, diosa,
de mi cuerpo, fuerza,
de mi mente, locura,
eres, Malicia, compañera plena.
Pero
vamos, dejemos de existir para toda esta gente
hagamos que abandonen este lugar de muerte,
ven, vamos, anda sin pudor ni pena,
exterminemos a la vida y concluyamos con la muerte,
llenemos de sutilezas nuestro sucio desengaño.
te vi volar, sutil e infame, por los vastos cielos,
tu figura mi vida cambio con el paso de tu sombra,
la luz de tu reflejo se adueño de mi opaca cobardía.
Escuche el sonido de tu dulce canto,
una ladina sinfonía hipnotizo mis sentidos,
fuiste tú, tu voz, el timbre melodioso de tu voz,
la canción callada que insaciablemente pronunciaba mi nombre.
Disfrute de ti, fuiste deleite a mis manos ansiosas,
cuando excitado caía en los brazos de las sombras,
fuiste el orgasmo que me hizo gemir cuando callar no quería,
fuiste el saciar de mis labios sedientos,
en momentos cumbre en que arrastrando llegue al pórtico de la muerte,
te fundiste en mí ser, formando una existencia que superaba todo.
Fuiste guerrera audaz en mis victoriosas batallas,
fuiste la resistencia en mis momentos de duras caídas
ayudaste sin tesón a impulsar mi mente atrofiada,
le diste vida a mis sueños y mis ansias por destrozar almas,
me obsequiaste la hoz para sesgar mis [FONT="]lágrimas cuando en flor ya daban fruto,
me brindaste el poder de matar mis temores y enterrar mis dudas.
MALICIA
somos uno, [FONT="]tú y yo,
el averno y el infierno, el seol y el mausoleo.
¡Sí!, hemos destrozado carnes,
nos hincamos ante un ángel para cortar sus alas,
apedreamos los insectos de su dios al Apocalipsis.
¡Sí!, mentimos,
sangramos nuestra propia boca con satisfacción plena.
¡Desafiamos a la vida e invitamos a la muerte a pertenecer a ella!
Te tuve aquí de pronto y me sentí un dios,
capaz de detener con mis manos los rayos incesantes del tiempo,
me sentí vivo, real, y deje de ser la estampa que fui debajo de mi pecado,
quise retar a los dioses del Olimpo,
y hacer de mi celo una coraza con que detenga yo, sus lanzas,
y hace que terminen pudriéndose en el monte de los olivos.
Acabe con ellos, acabe con dios, acabe con mi conciencia
y Magog sonrío deseando mutilarme.
Eres de mi alma, diosa,
de mi cuerpo, fuerza,
de mi mente, locura,
eres, Malicia, compañera plena.
Pero
vamos, dejemos de existir para toda esta gente
hagamos que abandonen este lugar de muerte,
ven, vamos, anda sin pudor ni pena,
exterminemos a la vida y concluyamos con la muerte,
llenemos de sutilezas nuestro sucio desengaño.
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