Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
MALTRATO ESCOLAR
Relato verídico
Relato verídico
En aquella triste época, muchos profesores pegaban a los niños cuando cometían faltas de disciplina o no sabían la lección. Los alumnos levantaban el brazo para detener o amortiguar la bofetada, como hacen los boxeadores. Pero yo aguantaba la bofetada sin inmutarme ni llorar. Recuerdo que un “profesor”, el más bruto que me tocó, se reía de mí mientras decía a mis compañeros:
– ¡Miradle! No se defiende. Es un cobarde.
Yo carecía de autoestima. Me despreciaba y pensaba que merecía todos los castigos. Aquél "impostor" de profesor consiguió herirme en la cara y el alma con las bofetadas y los insultos.
– ¡Miradle! No se defiende. Es un cobarde.
Yo carecía de autoestima. Me despreciaba y pensaba que merecía todos los castigos. Aquél "impostor" de profesor consiguió herirme en la cara y el alma con las bofetadas y los insultos.
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