tamitha
Poeta recién llegado
nunca conocí el color de sus ojos,
ni la fragancia en sus cabellos,
su sonrisa y sus lagrimas me eran desconocidas.
extrañeza de meteoros era su abrazo,
inexistentes sus caricias y el cariño jamas germino como la rosa.
esa ausencia de su mirada de su voz,
confundía mi existir en soledades
y volvía piedra mis adentros.
ni la fragancia en sus cabellos,
su sonrisa y sus lagrimas me eran desconocidas.
extrañeza de meteoros era su abrazo,
inexistentes sus caricias y el cariño jamas germino como la rosa.
esa ausencia de su mirada de su voz,
confundía mi existir en soledades
y volvía piedra mis adentros.