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Mañana con mortadela-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Pero mañana hay que andar

con reptiles en los tobillos enredados

con lagartos excelsos vomitados de las hojas

con la luz sinuosa de los salivazos impuestos.

Oh imperios del alba! Cómo vais triturando

las amapolas del camino, y allanando las tristezas

del monarca restituido. Mañana, mañana

hay que andar, y reservar la mortadela, y conversar

con bramidos de sombras, y bromear con el lugareño

y contemplar un anochecer de pavesas y sujetos.

Hay que destemplar el frío de los licores

y desenterrar las esquilmadas despensas rutilantes,

los insectos atrapados caen como estrellas iluminadas

en mis manos, y los brazos, golpean en la malla del firmamento.

Oh, cómo sirven los latidos de tu corazón,

tan apegado al mío!©
 
Pero mañana hay que andar

con reptiles en los tobillos enredados

con lagartos excelsos vomitados de las hojas

con la luz sinuosa de los salivazos impuestos.

Oh imperios del alba! Cómo vais triturando

las amapolas del camino, y allanando las tristezas

del monarca restituido. Mañana, mañana

hay que andar, y reservar la mortadela, y conversar

con bramidos de sombras, y bromear con el lugareño

y contemplar un anochecer de pavesas y sujetos.

Hay que destemplar el frío de los licores

y desenterrar las esquilmadas despensas rutilantes,

los insectos atrapados caen como estrellas iluminadas

en mis manos, y los brazos, golpean en la malla del firmamento.

Oh, cómo sirven los latidos de tu corazón,

tan apegado al mío!©
A pesar del sufrimiento, de esa muerte que lo siembra todo de pasado continuar es la respuesta y el amor ayuda a ello.
Muy bueno tu poema Ben, saludos cordiales.
 
Pero mañana hay que andar

con reptiles en los tobillos enredados

con lagartos excelsos vomitados de las hojas

con la luz sinuosa de los salivazos impuestos.

Oh imperios del alba! Cómo vais triturando

las amapolas del camino, y allanando las tristezas

del monarca restituido. Mañana, mañana

hay que andar, y reservar la mortadela, y conversar

con bramidos de sombras, y bromear con el lugareño

y contemplar un anochecer de pavesas y sujetos.

Hay que destemplar el frío de los licores

y desenterrar las esquilmadas despensas rutilantes,

los insectos atrapados caen como estrellas iluminadas

en mis manos, y los brazos, golpean en la malla del firmamento.

Oh, cómo sirven los latidos de tu corazón,

tan apegado al mío!©

Excelente tu poema, amigo Ben, me ha encantado esta lectura. Un gran poema, lleno de substancia, enhorabuena. Un fraterno abrazo.
 

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