Mañana la veré de nuevo (cuento infantil) ya terminado.

LOLA PEREZ

Poeta veterano en el portal
Mañana la veré de nuevo.

lluvia.gif


Ibas protegiéndote con tu paraguas, llovía fuertemente sobre la pradera, en el cielo negros nubarrones seguía amenazando tormentas, el viento soplaba con intensidad.

Al llegar a un punto determinado, fijaste tu mirada en un jardín, una bella niña se preocupaba porque el aire golpeaba fuertemente sus flores, ella les tenía gran estima, las cuidaba siempre con mucho mimo, te paraste cerca de ella y de pronto reconociste a Julieta, la chica de la cual tú estabas enamorado, era tu compañera del colegio, ella te miro tímidamente, doce años tan solo teníais, eran las primeras ilusiones, los primeros amores del despertar de la niñez la niñez.

Detrás de la ventana la mamá de Julieta observaba con interés, llovía con gran intensidad, tú ibas calado hasta los huesos y pensó que debías secarte, cuando Julieta entro en casa Alejandro se quedo mirando hacia el interior, Julieta le dijo a su mamá que le llamase, llovía demasiado para que siguiera bajo esa intensa tormenta.

Prepararon una apetecible merienda, se puso la ropa del hermano de la niña y después de merendar jugaron y se cruzaban miradas, que en su inocencia, eran de amor.

Alejandro dijo que se tenía que ir pues sus papás estarían preocupados, al salir le dio un beso a Julieta y se ruborizaron ¡Bella inocencia!

Salio tan deprisa que olvido su paraguas, afuera seguía lloviendo pero el no sentía el agua, se cruzo con otros niños y corriendo y saltando se fue pensando, mañana la veré de nuevo.


Al día siguiente Alejandro se levanto de la cama como un ciclón, desayuno sin protestar de nada y recogiendo sus cosas salio raudo hacía la escuela, solo tenia un pensamiento “Julieta”

A Julieta le pasaba otro tanto de lo mismo, pensaba como estaría Alejandro pues con los nervios se olvido el paraguas y tubo que llegar calado hasta los huesos a su casa, pensaba ¿estará enfermo, habrá ido a la escuela?

Llegaron casi al mismo tiempo, en otras ocasiones casi ni se saludaban, tan solo se miraban a hurtadillas, pero después del encuentro casual y gracias a la lluvia, tuvieron una bella, tarde, ya se sentían amigos.

Julieta estaba un poco nerviosilla, pues Alejandro le parecía el chico más guapo de la escuela y era muy amable y simpático.

A la hora del recreo Alejandro aprovecho para preguntarle como habían ido las clases y si el tema que les presento la profesora lo entendió bien, ella le contesto que, bueno regular y le dijo: si quieres esta tarde te pasas por casa y lo estudiamos juntos.

¡Que picara era Julieta! y que bien se las ingenio para poder ver al muchacho fuera de clase.

Al llegar a casa Julieta le dijo a su mamá que podían “entre las dos” preparar una merienda pues Alejando venia a repasar con ella los trabajos de clase y después podían merendar y jugar un ratito.

Alejandro salio de casa con un entusiasmo fuera de lo normal, Julieta le parecía la chica que más le gustaba en este mundo.

Los dos estaban entusiasmados, trabajaron con mucho ahínco y después de terminar con la tarea, se dispusieron a merendar, habían preparado, zumo de naranja, tostadas y unas chocolatinas, Julieta sabia que a Alejandro le encantaba el chocolate.

Después se fueron un rato a jugar al jardín también regaron las flores, estaban un tanto nerviosos, la mamá de la niña le dijo ¿Pero si ha llovido muchísimo, que haces regando las flores? Su papá y su mamá se miraron
y en sus miradas había complicidad.

Al día siguiente Julieta no acudió a las clases, Alejandro se puso un tanto nervioso, pensó: ayer jugamos juntos, estaba bien, el muchacho pasó una mañana inquieta, no se decidía a llamar por teléfono, la profesora les puso tarea para el día siguiente.
Comió intranquilo, su mamá le noto inquietud y le pregunto si había tenido problemas en la escuela, no, no todo fue bien.
Subió a su cuarto y no se centraba en nada, al final decidió decirle a su mamá, me voy a estudiar a casa de Julieta, ella le miro con ternura y pensó; estos niños se gustan, esbozo una sonrisa.
Por el camino hacia la casa de Julieta llenó su cabeza de pensamientos, el temor de que algo la hubiera pasado le intranquilizo.
Estuvo a punto de darse la vuelta y no proseguir el camino pero algo más fuerte le impedía hacerlo.
¡Caray, la chica le gustaba mucho !
Al llegar a la verja vio a Julieta en el jardín, le pareció más bella que nunca, él nervioso le dijo; hola, ella volvió la mirada con cara de sorpresa y sus lindos ojos se iluminaron al ver allí a Alejandro, él dijo que llevaba los trabajos de la escuela, si quieres los podemos hacer juntos.
La niña le explico que fue con su mamá al oculista, tal vez tendría que ponerse gafas, ella estaba un poco molesta con la situación (gafas, que rollo) él le dijo: seguro estarás guapísima, ella se ruborizo.
No le gustaba la idea, pues en la escuela, cuando alguien se pone gafas los otros chicos se ríen, bueno, hasta que se acostumbran.
Trabajaron con entusiasmo y una vez acabaron las tareas salieron a jugar con otros amiguitos.
A la semana siguiente Julieta acudió a clase con gafas, ninguno de los niños hizo el más mínimo gesto de burla, Julieta llevaba las gafas cómo si de una corona de reina se tratara, Alejandro le había dicho que seguro estaría guapísima y ella con gran orgullo, llevaba sus gafas.
Al salir de clase él le dio un beso en la mejilla, ella le dijo:
¡ Gracias ¡
Julieta sintió que gracias a Alejandro las gafas no fueron un obstáculo para ella.
Siguieron cómo buenos amigos, sentían algo especial el uno hacia el otro.
Cada día iban a la escuela con la ilusión del encuentro.

Lola Pérez
 
Última edición:
Mañana la veré de nuevo.

lluvia.gif


Ibas protegiéndote con tu paraguas, llovía fuertemente sobre la pradera, en el cielo negros nubarrones seguía amenazando tormentas, el viento soplaba con intensidad.

Al llegar a un punto determinado, fijaste tu mirada en un jardín, una bella niña se preocupaba porque el aire golpeaba fuertemente sus flores, ella les tenía gran estima, las cuidaba siempre con mucho mimo, te paraste cerca de ella y de pronto reconociste a Julieta, la chica de la cual tú estabas enamorado, era tu compañera del colegio, ella te miro tímidamente, diez años tan solo teníais, eran las primeras ilusiones, los primeros amores de la niñez.

Detrás de la ventana la mamá de Julieta observaba con interés, llovía con gran intensidad, tú ibas calado hasta los huesos y pensó que debías secarte, cuando Julieta entro en casa Alejandro se quedo mirando hacia el interior, Julieta le dijo a su mamá que le llamase, llovía demasiado para que siguiera bajo esa intensa tormenta.

Prepararon una apetecible merienda, se puso la ropa del hermano de la niña y después de merendar jugaron y se cruzaban miradas, que en su inocencia, eran de amor.

Alejandro dijo que se tenía que ir pues sus papás estarían preocupados, al salir le dio un beso a Julieta y se ruborizaron ¡Bella inocencia!

Salio tan deprisa que olvido su paraguas, afuera seguía lloviendo pero el no sentía el agua, se cruzo con otros niños y corriendo y saltando se fue pensando, mañana la veré de nuevo.


Al día siguiente Alejandro se levanto de la cama como un ciclón, desayuno sin protestar de nada y recogiendo sus cosas salio raudo hacía la escuela, solo tenia un pensamiento “Julieta”

A Julieta le pasaba otro tanto de lo mismo, pensaba como estaría Alejandro pues con los nervios se olvido el paraguas y tubo que llegar calado hasta los huesos a su casa, pensaba ¿estará enfermo, habrá ido a la escuela?

Llegaron casi al mismo tiempo, en otras ocasiones casi ni se saludaban, tan solo se miraban a hurtadillas, pero después del encuentro casual y gracias a la lluvia, tuvieron una bella, tarde, ya se sentían amigos.

Julieta estaba un poco nerviosilla, pues Alejandro le parecía el chico más guapo de la escuela y era muy amable y simpático.

A la hora del recreo Alejandro aprovecho para preguntarle como habían ido las clases y si el tema que les presento la profesora lo entendió bien, ella le contesto que, bueno regular y le dijo: si quieres esta tarde te pasas por casa y lo estudiamos juntos.

¡Que picara era Julieta! y que bien se las ingenio para poder ver al muchacho fuera de clase.

Al llegar a casa Julieta le dijo a su mamá que podían “entre las dos” preparar una merienda pues Alejando venia a repasar con ella los trabajos de clase y después podían merendar y jugar un ratito.

Alejandro salio de casa con un entusiasmo fuera de lo normal, Julieta le parecía la chica que más le gustaba en este mundo.

Los dos estaban entusiasmados, trabajaron con mucho ahínco y después de terminar con la tarea, se dispusieron a merendar, habían preparado, zumo de naranja, tostadas y unas chocolatinas, Julieta sabia que a Alejandro le encantaba el chocolate.

Después se fueron un rato a jugar al jardín también regaron las flores, estaban un tanto nerviosos, la mamá de la niña le dijo ¿Pero si ha llovido muchísimo, que haces regando las flores? Su papá y su mamá se miraron
y en sus miradas había complicidad.

Al día siguiente Julieta no acudió a las clases, Alejandro se puso un tanto nervioso, pensó: ayer jugamos juntos, estaba bien, el muchacho pasó una mañana inquieta, no se decidía a llamar por teléfono, la profesora les puso tarea para el día siguiente.
Comió intranquilo, su mamá le noto inquietud y le pregunto si había tenido problemas en la escuela, no, no todo fue bien.
Subió a su cuarto y no se centraba en nada, al final decidió decirle a su mamá, me voy a estudiar a casa de Julieta, ella le miro con ternura y pensó; estos niños se gustan, esbozo una sonrisa.
Por el camino hacia la casa de Julieta llenó su cabeza de pensamientos, el temor de que algo la hubiera pasado le intranquilizo.
Estuvo a punto de darse la vuelta y no proseguir el camino pero algo más fuerte le impedía hacerlo.
¡Caray, la chica le gustaba mucho !
Al llegar a la verja vio a Julieta en el jardín, le pareció más bella que nunca, él nervioso le dijo; hola, ella volvió la mirada con cara de sorpresa y sus lindos ojos se iluminaron al ver allí a Alejandro, él dijo que llevaba los trabajos de la escuela, si quieres los podemos hacer juntos.
La niña le explico que fue con su mamá al oculista, tal vez tendría que ponerse gafas, ella estaba un poco molesta con la situación (gafas, que rollo) él le dijo: seguro estarás guapísima, ella se ruborizo.
No le gustaba la idea, pues en la escuela, cuando alguien se pone gafas los otros chicos se ríen, bueno, hasta que se acostumbran.
Trabajaron con entusiasmo y una vez acabaron las tareas salieron a jugar con otros amiguitos.
A la semana siguiente Julieta acudió a clase con gafas, ninguno de los niños hizo el más mínimo gesto de burla, Julieta llevaba las gafas cómo si de una corona de reina se tratara, Alejandro le había dicho que seguro estaría guapísima y ella con gran orgullo, llevaba sus gafas.
Al salir de clase él le dio un beso en la mejilla, ella le dijo:
¡ gracias ¡
Julieta sintió que gracias a Alejandro las gafas no fueron un obstáculo para ella.
Siguieron cómo buenos amigos, sentían algo especial el uno hacia el otro.
Cada día iban a la escuela con la ilusión del encuentro.

Lola Pérez

Suelo asociar un cuento infantil al conflicto, su solución y moraleja. Diría que tu trabajo más apunta a vivencias infantiles vistas desde la prespectiva de los adultos que encuentran en archivos como éste los registros de sus tiernos despertares. Con todo, ha sido muy amena su lectura. Saludos cordiales para ti Lola.
 
Suelo asociar un cuento infantil al conflicto, su solución y moraleja. Diría que tu trabajo más apunta a vivencias infantiles vistas desde la prespectiva de los adultos que encuentran en archivos como éste los registros de sus tiernos despertares. Con todo, ha sido muy amena su lectura. Saludos cordiales para ti Lola.
Gracias Sergio por la aportación tan buena que dejas con tu comentario.
Abrazos grandes amigo.
 
Mañana la veré de nuevo.

lluvia.gif


Ibas protegiéndote con tu paraguas, llovía fuertemente sobre la pradera, en el cielo negros nubarrones seguía amenazando tormentas, el viento soplaba con intensidad.

Al llegar a un punto determinado, fijaste tu mirada en un jardín, una bella niña se preocupaba porque el aire golpeaba fuertemente sus flores, ella les tenía gran estima, las cuidaba siempre con mucho mimo, te paraste cerca de ella y de pronto reconociste a Julieta, la chica de la cual tú estabas enamorado, era tu compañera del colegio, ella te miro tímidamente, doce años tan solo teníais, eran las primeras ilusiones, los primeros amores del despertar de la niñez la niñez.

Detrás de la ventana la mamá de Julieta observaba con interés, llovía con gran intensidad, tú ibas calado hasta los huesos y pensó que debías secarte, cuando Julieta entro en casa Alejandro se quedo mirando hacia el interior, Julieta le dijo a su mamá que le llamase, llovía demasiado para que siguiera bajo esa intensa tormenta.

Prepararon una apetecible merienda, se puso la ropa del hermano de la niña y después de merendar jugaron y se cruzaban miradas, que en su inocencia, eran de amor.

Alejandro dijo que se tenía que ir pues sus papás estarían preocupados, al salir le dio un beso a Julieta y se ruborizaron ¡Bella inocencia!

Salio tan deprisa que olvido su paraguas, afuera seguía lloviendo pero el no sentía el agua, se cruzo con otros niños y corriendo y saltando se fue pensando, mañana la veré de nuevo.


Al día siguiente Alejandro se levanto de la cama como un ciclón, desayuno sin protestar de nada y recogiendo sus cosas salio raudo hacía la escuela, solo tenia un pensamiento “Julieta”

A Julieta le pasaba otro tanto de lo mismo, pensaba como estaría Alejandro pues con los nervios se olvido el paraguas y tubo que llegar calado hasta los huesos a su casa, pensaba ¿estará enfermo, habrá ido a la escuela?

Llegaron casi al mismo tiempo, en otras ocasiones casi ni se saludaban, tan solo se miraban a hurtadillas, pero después del encuentro casual y gracias a la lluvia, tuvieron una bella, tarde, ya se sentían amigos.

Julieta estaba un poco nerviosilla, pues Alejandro le parecía el chico más guapo de la escuela y era muy amable y simpático.

A la hora del recreo Alejandro aprovecho para preguntarle como habían ido las clases y si el tema que les presento la profesora lo entendió bien, ella le contesto que, bueno regular y le dijo: si quieres esta tarde te pasas por casa y lo estudiamos juntos.

¡Que picara era Julieta! y que bien se las ingenio para poder ver al muchacho fuera de clase.

Al llegar a casa Julieta le dijo a su mamá que podían “entre las dos” preparar una merienda pues Alejando venia a repasar con ella los trabajos de clase y después podían merendar y jugar un ratito.

Alejandro salio de casa con un entusiasmo fuera de lo normal, Julieta le parecía la chica que más le gustaba en este mundo.

Los dos estaban entusiasmados, trabajaron con mucho ahínco y después de terminar con la tarea, se dispusieron a merendar, habían preparado, zumo de naranja, tostadas y unas chocolatinas, Julieta sabia que a Alejandro le encantaba el chocolate.

Después se fueron un rato a jugar al jardín también regaron las flores, estaban un tanto nerviosos, la mamá de la niña le dijo ¿Pero si ha llovido muchísimo, que haces regando las flores? Su papá y su mamá se miraron
y en sus miradas había complicidad.

Al día siguiente Julieta no acudió a las clases, Alejandro se puso un tanto nervioso, pensó: ayer jugamos juntos, estaba bien, el muchacho pasó una mañana inquieta, no se decidía a llamar por teléfono, la profesora les puso tarea para el día siguiente.
Comió intranquilo, su mamá le noto inquietud y le pregunto si había tenido problemas en la escuela, no, no todo fue bien.
Subió a su cuarto y no se centraba en nada, al final decidió decirle a su mamá, me voy a estudiar a casa de Julieta, ella le miro con ternura y pensó; estos niños se gustan, esbozo una sonrisa.
Por el camino hacia la casa de Julieta llenó su cabeza de pensamientos, el temor de que algo la hubiera pasado le intranquilizo.
Estuvo a punto de darse la vuelta y no proseguir el camino pero algo más fuerte le impedía hacerlo.
¡Caray, la chica le gustaba mucho !
Al llegar a la verja vio a Julieta en el jardín, le pareció más bella que nunca, él nervioso le dijo; hola, ella volvió la mirada con cara de sorpresa y sus lindos ojos se iluminaron al ver allí a Alejandro, él dijo que llevaba los trabajos de la escuela, si quieres los podemos hacer juntos.
La niña le explico que fue con su mamá al oculista, tal vez tendría que ponerse gafas, ella estaba un poco molesta con la situación (gafas, que rollo) él le dijo: seguro estarás guapísima, ella se ruborizo.
No le gustaba la idea, pues en la escuela, cuando alguien se pone gafas los otros chicos se ríen, bueno, hasta que se acostumbran.
Trabajaron con entusiasmo y una vez acabaron las tareas salieron a jugar con otros amiguitos.
A la semana siguiente Julieta acudió a clase con gafas, ninguno de los niños hizo el más mínimo gesto de burla, Julieta llevaba las gafas cómo si de una corona de reina se tratara, Alejandro le había dicho que seguro estaría guapísima y ella con gran orgullo, llevaba sus gafas.
Al salir de clase él le dio un beso en la mejilla, ella le dijo:
¡ Gracias ¡
Julieta sintió que gracias a Alejandro las gafas no fueron un obstáculo para ella.
Siguieron cómo buenos amigos, sentían algo especial el uno hacia el otro.
Cada día iban a la escuela con la ilusión del encuentro.

Lola Pérez


LOLITA

Estoy maravillado de un ingenio literario, la vez anterior, me quedé intrigado ¿Qué les pasará a JULIETA y a ALEJANDRO que estaban flechados por el amor?
Hoy sé el final; mas, ¿podrán reencontrarse?

Un saludo cariñoso, con estrellas y besos mil.
 
LOLITA

Estoy maravillado de un ingenio literario, la vez anterior, me quedé intrigado ¿Qué les pasará a JULIETA y a ALEJANDRO que estaban flechados por el amor?
Hoy sé el final; mas, ¿podrán reencontrarse?

Un saludo cariñoso, con estrellas y besos mil.


Waooooque viniendo de ti este comentario me siento muy alagada,
Como buen maestro que eres mucho de lo que se a ti te lo debo, te quiero un montón amigo.
 
Un intereSANTE RElato de una época de inocentes MIradas y juegoS TAN LIMpios como la niñez...un gustO DE Pasar por aquí
saLUDOS loLA
 
Alejandro y Julietta, muy bonita historia de amor, te seguiré para la próxima vez porque pretendo saber que fue de ellos dos, si siguieron juntos más adelante o se dejaron, bueno, supongo que para más adelante, me encantó la prosa muy entretenida y amena, un beso lleno de mucho cariño Lola
 
Bueno, deja un regusto a seguir leyendo, creo que deberias de continuarlo y darle un final mas intenso , seguro que esta historia siguio, que paso con ellos?

un beso y una rosa.
 
Alejandro y Julietta, muy bonita historia de amor, te seguiré para la próxima vez porque pretendo saber que fue de ellos dos, si siguieron juntos más adelante o se dejaron, bueno, supongo que para más adelante, me encantó la prosa muy entretenida y amena, un beso lleno de mucho cariño Lola

Bueno más adelante se vera..tienen que crecer un poco,
hoy por hoy les sobra con verse cada día.
 
¿Y quién no tuvo un amor tan inocente? Por supuesto, manifestados con diferentes formas. Lo que sí estoy seguro, que esa clase de amor es puro y transparente, sin egoísmos ni mentiras. Bella historia mi querida amiga.

Un abrazo y buen fin de semana.
 
Un cuento muy tierno y limpio del despertar de la niñez al mundo de los adultos, escrito maravillosamente por tu ágil pluma. Grato leerte por los recuerdos y sentimientos que despierta tu escrito de aquellos años que vivimos en la adolescencia. Besos y estrellas.
 
¿Y quién no tuvo un amor tan inocente? Por supuesto, manifestados con diferentes formas. Lo que sí estoy seguro, que esa clase de amor es puro y transparente, sin egoísmos ni mentiras. Bella historia mi querida amiga.

Un abrazo y buen fin de semana.

Mi querido amigo, es muy grato encontrarte entre mis letras,
siempre humildes pero salen del corazón.
Abrazos para ti.
 
Que buenas imagenes nos has dejado con esta hisoria niña.Un abrazo
 
Mañana la veré de nuevo.

lluvia.gif


Ibas protegiéndote con tu paraguas, llovía fuertemente sobre la pradera, en el cielo negros nubarrones seguía amenazando tormentas, el viento soplaba con intensidad.

Al llegar a un punto determinado, fijaste tu mirada en un jardín, una bella niña se preocupaba porque el aire golpeaba fuertemente sus flores, ella les tenía gran estima, las cuidaba siempre con mucho mimo, te paraste cerca de ella y de pronto reconociste a Julieta, la chica de la cual tú estabas enamorado, era tu compañera del colegio, ella te miro tímidamente, doce años tan solo teníais, eran las primeras ilusiones, los primeros amores del despertar de la niñez la niñez.

Detrás de la ventana la mamá de Julieta observaba con interés, llovía con gran intensidad, tú ibas calado hasta los huesos y pensó que debías secarte, cuando Julieta entro en casa Alejandro se quedo mirando hacia el interior, Julieta le dijo a su mamá que le llamase, llovía demasiado para que siguiera bajo esa intensa tormenta.

Prepararon una apetecible merienda, se puso la ropa del hermano de la niña y después de merendar jugaron y se cruzaban miradas, que en su inocencia, eran de amor.

Alejandro dijo que se tenía que ir pues sus papás estarían preocupados, al salir le dio un beso a Julieta y se ruborizaron ¡Bella inocencia!

Salio tan deprisa que olvido su paraguas, afuera seguía lloviendo pero el no sentía el agua, se cruzo con otros niños y corriendo y saltando se fue pensando, mañana la veré de nuevo.


Al día siguiente Alejandro se levanto de la cama como un ciclón, desayuno sin protestar de nada y recogiendo sus cosas salio raudo hacía la escuela, solo tenia un pensamiento “Julieta”

A Julieta le pasaba otro tanto de lo mismo, pensaba como estaría Alejandro pues con los nervios se olvido el paraguas y tubo que llegar calado hasta los huesos a su casa, pensaba ¿estará enfermo, habrá ido a la escuela?

Llegaron casi al mismo tiempo, en otras ocasiones casi ni se saludaban, tan solo se miraban a hurtadillas, pero después del encuentro casual y gracias a la lluvia, tuvieron una bella, tarde, ya se sentían amigos.

Julieta estaba un poco nerviosilla, pues Alejandro le parecía el chico más guapo de la escuela y era muy amable y simpático.

A la hora del recreo Alejandro aprovecho para preguntarle como habían ido las clases y si el tema que les presento la profesora lo entendió bien, ella le contesto que, bueno regular y le dijo: si quieres esta tarde te pasas por casa y lo estudiamos juntos.

¡Que picara era Julieta! y que bien se las ingenio para poder ver al muchacho fuera de clase.

Al llegar a casa Julieta le dijo a su mamá que podían “entre las dos” preparar una merienda pues Alejando venia a repasar con ella los trabajos de clase y después podían merendar y jugar un ratito.

Alejandro salio de casa con un entusiasmo fuera de lo normal, Julieta le parecía la chica que más le gustaba en este mundo.

Los dos estaban entusiasmados, trabajaron con mucho ahínco y después de terminar con la tarea, se dispusieron a merendar, habían preparado, zumo de naranja, tostadas y unas chocolatinas, Julieta sabia que a Alejandro le encantaba el chocolate.

Después se fueron un rato a jugar al jardín también regaron las flores, estaban un tanto nerviosos, la mamá de la niña le dijo ¿Pero si ha llovido muchísimo, que haces regando las flores? Su papá y su mamá se miraron
y en sus miradas había complicidad.

Al día siguiente Julieta no acudió a las clases, Alejandro se puso un tanto nervioso, pensó: ayer jugamos juntos, estaba bien, el muchacho pasó una mañana inquieta, no se decidía a llamar por teléfono, la profesora les puso tarea para el día siguiente.
Comió intranquilo, su mamá le noto inquietud y le pregunto si había tenido problemas en la escuela, no, no todo fue bien.
Subió a su cuarto y no se centraba en nada, al final decidió decirle a su mamá, me voy a estudiar a casa de Julieta, ella le miro con ternura y pensó; estos niños se gustan, esbozo una sonrisa.
Por el camino hacia la casa de Julieta llenó su cabeza de pensamientos, el temor de que algo la hubiera pasado le intranquilizo.
Estuvo a punto de darse la vuelta y no proseguir el camino pero algo más fuerte le impedía hacerlo.
¡Caray, la chica le gustaba mucho !
Al llegar a la verja vio a Julieta en el jardín, le pareció más bella que nunca, él nervioso le dijo; hola, ella volvió la mirada con cara de sorpresa y sus lindos ojos se iluminaron al ver allí a Alejandro, él dijo que llevaba los trabajos de la escuela, si quieres los podemos hacer juntos.
La niña le explico que fue con su mamá al oculista, tal vez tendría que ponerse gafas, ella estaba un poco molesta con la situación (gafas, que rollo) él le dijo: seguro estarás guapísima, ella se ruborizo.
No le gustaba la idea, pues en la escuela, cuando alguien se pone gafas los otros chicos se ríen, bueno, hasta que se acostumbran.
Trabajaron con entusiasmo y una vez acabaron las tareas salieron a jugar con otros amiguitos.
A la semana siguiente Julieta acudió a clase con gafas, ninguno de los niños hizo el más mínimo gesto de burla, Julieta llevaba las gafas cómo si de una corona de reina se tratara, Alejandro le había dicho que seguro estaría guapísima y ella con gran orgullo, llevaba sus gafas.
Al salir de clase él le dio un beso en la mejilla, ella le dijo:
¡ Gracias ¡
Julieta sintió que gracias a Alejandro las gafas no fueron un obstáculo para ella.
Siguieron cómo buenos amigos, sentían algo especial el uno hacia el otro.
Cada día iban a la escuela con la ilusión del encuentro.

Lola Pérez
Hola querdia amiga, has recreado un hermoso cuento, tan real, y me senti ser la protagonista, como los niños cuando les narran una historia, siempre quieren ser los primeros personajes, a proposito debo ir al oculista, creo que necesito lentes. Saludos y estrellas (mañana te leeré de nueo)
¡SONRIE!
 
Hola querdia amiga, has recreado un hermoso cuento, tan real, y me senti ser la protagonista, como los niños cuando les narran una historia, siempre quieren ser los primeros personajes, a proposito debo ir al oculista, creo que necesito lentes. Saludos y estrellas (mañana te leeré de nueo)
¡SONRIE!
Gracias amiga,se que a ti te gustan mucho los cuentos,
bueno,lo se,o lo intuyo.
Encantadade verte por aquí guapa, besos, Lola
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba