Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
07/08/2021
el fondo va confundiendo todoy el ancla y el fondo se funden
el agua conduce esa masa informe
creada por ambas
el agua salubre se transforma en un moco
algas fango tierra carne hueso
el final no se distingue
Mañana, quizá.
un aire de norte conduce la barca
y lleva a ésta y a esa mezcla
que la rodea cruda como yema unida a huevo en
el naranja del Sol brillando en lo alto
tostado todo duele a los ojos
paisaje detrito del tránsito
tripas de desánimo fecundan
esa ciénaga
los tripulantes siguen intentando navegar
¿hacia dónde? da igual ¿por qué? da igual
si tarda mucho da igual
aquel viaje no lleva retorno
la barca será llevada al fondo
como aquel hijo marchito
Mañana, quizá.
las risas cuelan las plegarias de algunos
un miedo aislado no se oye desde las visiones
de las aguas turbias sucias
Mañana, quizá.
sombras atenazan las velas y las paran
la oscuridad aprieta las manos trabajadoras
inquietan al señor del barco por la mercancía a punto de caducar
marchitan los estómagos las raciones y la mercancía
ahí se teme la peste del precio de mañana
ningún hombre tendrá buena digestión
Mañana, quizá.
el mercado no tendrá su lubricante
esa mercancía no llegará amorosa a su lugar
no tendrá quién compre, no tendrá quién la venda
una extraña mortandad un beso dulce marino
pequeño réquiem para la familia de la ciudad x
no sé cuántos dinarios números rojos pérdidas
Mañana, quizá.
El Sol sigue flotando del Oeste
y el agua engulle al barco, tesoro
ya del pasado. Pero su fantasma
atemoriza a todos.
Entre el rojo y el amarillo del Sol
una pesadilla comercial,
una quimera marinera.
Mañana, quizá.
Un canto en los puertos suele llegar,
apenas audible entre pan y patria,
cuando llega la nueva expedición.
El nuevo barco acalla los cantos,
llenando de salarios los bolsillos.
Las aguas están tranquilas.
Mañana, quizá…
Ayer, quizá…