¡Ay muñeca! que sufres porque ignoras,
el poder incontenible de tus alas.
Si supieras que si ríes me regalas,
cascabeles de estrellas soñadoras.
el poder incontenible de tus alas.
Si supieras que si ríes me regalas,
cascabeles de estrellas soñadoras.
¡Ay princesa!, luz de mis auroras,
campanario que me anuncia la alborada.
¡No llores!, ¡ven!, no digas nada
que eres un ángel, cuando trepas por mis horas.
campanario que me anuncia la alborada.
¡No llores!, ¡ven!, no digas nada
que eres un ángel, cuando trepas por mis horas.
Porque si ríes, vida, si ríes atesoras,
el cielo, el mar, el monte y la llanura.
Yo soy un pájaro que aletea en tu frescura,
o se muere de tristeza...¡cuando lloras!.
el cielo, el mar, el monte y la llanura.
Yo soy un pájaro que aletea en tu frescura,
o se muere de tristeza...¡cuando lloras!.
Marino Fabianesi
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