Omar Livano
Poeta recién llegado
La veo detrás de este sórdido humo
como si las partículas conformaran su rostro.
Frente a mí.
La veo estirando con intrépida dulzura
sus mangas, rotas por cierto,
que desencadenan turbios deseos.
Mientras dejo caer las cenizas
sobre el piso, frio y mortífero
ella acercaba su mirada
ingenua, a veces tierna.
Me sumergí, una vez más en el tabaco
suave como su cuello,
corroe mi mente y se pierde
quiero dejar de fumar y pensar
solo en la perfecta situación.
Pero, no puedo.
Me autoelimino en cada bocanada
pulmones y corazón danzan
desesperados en mayúscula lujuria.
Y la sigo viendo dibujada
en la neblina plomiza
intento cogerla y se disuelve
entre mis manos, se disuelve.
Respiro profundo para sentir
su perfume.
Me atoro, me ahogo,
brotan dos lágrimas, y escucho
sus caricias primitivas.
Me conmuevo.
Arrojo la colilla, compro otro
para seguir en ella, pensando.