Manifestación
I
Quisiera ver las redes de tu instrumento
vocal,
oír la voz secreta de tu confianza enmalezada.
Yo quisiera escucharte, quisiera sentir
el sonido de los constantes arranques
de las aves adolescentes que revolotean
entre el verdor de tu vida.
La corriente pasa por los minutos depravados,
por tu blanca piel llena de río:
gotas que jamás han sido pronunciadas
por la palabra rebelde,
por los boscosos terrenos de un hombre.
Quisiera escucharte recitando
desde el centro de tu pecho,
cuerpo exacto, venusto cuerpo abismal;
que salpiquen tus entonadas
a mi materia en bruto.
Tu centro, cuerpo sin gravedad,
quien no ha sabido de cumbres
en ti se ha perdido,
ah, perder el tiempo,
como te pierdo por el pensamiento
mientras al otro lado del paralelismo
un deseo de tu onda voluble se transmite
en un hecho mío.
La máquina auditiva
no ha de tener el conocimiento
de tu fuente vocal donde los trinos de las aves
se posan, anidan y procrean,
y el recitar de tu poema hecho en el campo
es el encanto de la mariposa que vive
entre el verdor de las hojas.
La mariposa se oculta en mi esencia méndiga
como pupa,
como secreto testamento,
que no saldrá, que no sazonará
mientras no escuche tu voz en mi voz auditiva.
II
Creo en el polen que procrean los sueños,
los arbóreos pastizales y las flores:
creo en el viento que despega barriendo los tormentos
por el vítreo cielo de iris zarca y blancas nubes:
creo en la mezcla que hace híbrido a un concepto
dejando en equilibrio la paz del mundo:
creo en tu voz que me dirá la verdad del silencio
que llevo posado en el charco de mi vocabulario.
Creo en que llegará mi aliento a ser bebido
por lo recóndito que solo sabe tu mente silenciosa,
un polen que se posa floreciendo mis entrañas
esculpidas con la erosión de tu viento,
tu risa a mi alma entera por el sentimiento mejora,
mezclándose con las ganas de querer poseerte
escuchando esa leve brisa que inunda
tu inexplicable forma de ser mujer.
III
Musa aurífera. Princesa de los corceles.
Dama de piel lunar. Cascada inolvidable.
Tu nombre me lleva a un sueño hecho acróstico.
Toma mi mundo como si fuera tu nombre
un nacimiento de potrillos, mi mundo es
como las iniciales de tu dulce suspiro,
y si te gusta la belleza de un cauce,
yo aprovecho de embelesar el fango;
y si me obsequias un abrazo de amantes,
yo aprovecho de bendecirte los hombros.
Si contemplas los temblores de la costa,
yo aprovecho de hacer la espuma en el color de una ola,
si apruebas el nacimiento de mi vida,
alcanzarás, quizás, el mejor de los viajes de mi alma.
Naces delicada y escondida entre el vergel de tu cabello,
eres un bosque, entre los astros azules, oh astros,
luces del cimiento, de tus pupilas blandas,
del estallido de un sueño en tus manos
en las caricias de tu mirada confusa y sincera,
porque no sabes, oh amor, no lo sabes,
el rumbo recorre tus pensamientos,
lo estentóreo de mi alma se manifiesta
invocando a tu rostro prestado un deseo estable,
pierdes los miedos, te desnuda una inconcusa ternura,
me sigues embetunada de la conspiración de tus ofrendas
y te recuesta un beso directo al vigor de mi pecho
en el ruido del céfiro que producen mis silencios.
Drümz.
De mi libro ENAMORADO, DESENCANTA Y OLVIDADO.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).