Manifiesto de la monja poseída

A Verd

Poeta recién llegado
No soy mujer: soy dogma con bragas.
No soy carne: soy consigna.
Mis caderas son vallas publicitarias,
mis pechos proclamas revolucionarias,
mis cabellos petrifican,
estandarte de ira.

Quien me mire no verá belleza, sino crimen.
Quien me desee no sentirá deseo, sino condena.

Me alimento de la queja:
desayuno bilis,
almuerzo resentimiento,
ceno la náusea de mi sombra.
Y lo gozo, ¡sí!, porque el veneno me da sentido.

Que nadie esté en paz:
que la culpa sea comunismo.
Repartidla, que alcance a todos.

Sé que me contradigo, y me regodeo.
Quiero abolir el género,
pero me maquillo de guerra con él.

Prohíbo el deseo,
pero me froto contra sus espectros por las noches.
Detesto al hombre, pero lo necesito de espantajo.
Mi vida es una procesión
donde me flagelo
con la misma cruz que me inventé.

Declaro:
– Que no habrá belleza sin sospecha.
– Que no habrá deseo sin juicio.
– Que no habrá hombre sin hoguera.
– Que no habrá yo sin contradicción.

Este es mi comunismo:
No reparto pan, reparto reproche.
No siembro futuro, siembro sombra.
No levanto templos, fabrico sótanos.
Yo soy el partido y la penitencia, la profeta y la peste.
 
No soy mujer: soy dogma con bragas.
No soy carne: soy consigna.
Mis caderas son vallas publicitarias,
mis pechos proclamas revolucionarias,
mis cabellos petrifican,
estandarte de ira.

Quien me mire no verá belleza, sino crimen.
Quien me desee no sentirá deseo, sino condena.

Me alimento de la queja:
desayuno bilis,
almuerzo resentimiento,
ceno la náusea de mi sombra.
Y lo gozo, ¡sí!, porque el veneno me da sentido.

Que nadie esté en paz:
que la culpa sea comunismo.
Repartidla, que alcance a todos.

Sé que me contradigo, y me regodeo.
Quiero abolir el género,
pero me maquillo de guerra con él.

Prohíbo el deseo,
pero me froto contra sus espectros por las noches.
Detesto al hombre, pero lo necesito de espantajo.
Mi vida es una procesión
donde me flagelo
con la misma cruz que me inventé.

Declaro:
– Que no habrá belleza sin sospecha.
– Que no habrá deseo sin juicio.
– Que no habrá hombre sin hoguera.
– Que no habrá yo sin contradicción.

Este es mi comunismo:
No reparto pan, reparto reproche.
No siembro futuro, siembro sombra.
No levanto templos, fabrico sótanos.
Yo soy el partido y la penitencia, la profeta y la peste.
Una gran reflexión sobre la lucha feminista, aglutinando tópicos como la belleza y la sexualidad.
Una voz que entrelaza el dolor personal con la crítica social, es un sentimiento de rabia y resistencia que se siente urgente y relevante.
Me uno a su grito de protesta.

Saludos
 
Una gran reflexión sobre la lucha feminista, aglutinando tópicos como la belleza y la sexualidad.
Una voz que entrelaza el dolor personal con la crítica social, es un sentimiento de rabia y resistencia que se siente urgente y relevante.
Me uno a su grito de protesta.

Saludos

Los excesos ideológicos, neorreligiones, que se alimentan de las crisis identitarias para absorber a las personas en dogmas interesados.

¡Un saludo, Alde!
 
Última edición:
No soy mujer: soy dogma con bragas.
No soy carne: soy consigna.
Mis caderas son vallas publicitarias,
mis pechos proclamas revolucionarias,
mis cabellos petrifican,
estandarte de ira.

Quien me mire no verá belleza, sino crimen.
Quien me desee no sentirá deseo, sino condena.

Me alimento de la queja:
desayuno bilis,
almuerzo resentimiento,
ceno la náusea de mi sombra.
Y lo gozo, ¡sí!, porque el veneno me da sentido.

Que nadie esté en paz:
que la culpa sea comunismo.
Repartidla, que alcance a todos.

Sé que me contradigo, y me regodeo.
Quiero abolir el género,
pero me maquillo de guerra con él.

Prohíbo el deseo,
pero me froto contra sus espectros por las noches.
Detesto al hombre, pero lo necesito de espantajo.
Mi vida es una procesión
donde me flagelo
con la misma cruz que me inventé.

Declaro:
– Que no habrá belleza sin sospecha.
– Que no habrá deseo sin juicio.
– Que no habrá hombre sin hoguera.
– Que no habrá yo sin contradicción.

Este es mi comunismo:
No reparto pan, reparto reproche.
No siembro futuro, siembro sombra.
No levanto templos, fabrico sótanos.
Yo soy el partido y la penitencia, la profeta y la peste.
Las contradicciones antinaturales de la religión crean estos monstruos que no encuentran razón de ser. Tremendo poema. Un gusto leerte.
 
El mundo siempre ha tenido contradicciones pero... ahora el dicho "haz lo que digo, no lo que hago" se volvió una marca de orgullosa identidad.

En el clavo.
Un saludo, ¡gracias por comentar!

Las contradicciones antinaturales de la religión crean estos monstruos que no encuentran razón de ser. Tremendo poema. Un gusto leerte.

Sustituyen unos fanatismos por otros. Algo a lo que que aferrarnos para no mirarnos en el vacío.
¡Gracias por pasarte, poetisa!
 

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