Son los besos que ya no te daré
el castigo más cruel para este ser,
para el corazón que palpita en indómita prisa.
Son las ansias de caricias el suplicio,
verdugo el destino que en sigilo
fue matando el sentir, el desear, la pasión
Son los pensamientos en busca del por qué
los que como saetas punzantes desbordan en delirios,
iracundo manifiesto del dolor pues te rechazo.
Te he amado y aún lo hago como desde la primera vez
Pero eres tan esporádica y lejana que te desconozco
y ese ser lleno de amor y detalle, para mi, en el pasado quedó.
Son mis palabras lágrimas derramadas en el papel,
y estos manifiestos de frustración hecho versos
Todo aquello que no me atrevo a decirte a viva vos.
He dejado de soñar, de anhelar, de esperar;
la paz y seguridad que a tu lado hallé
ahora se convierte en danza sin sentido y sin ritmo.
Es mí mirar sin sentido prueba palpable del dolor;
por eso me declaro insensible pues este corazón
palpita agonizante en el lecho de la desilusión.
Sibelius
el castigo más cruel para este ser,
para el corazón que palpita en indómita prisa.
Son las ansias de caricias el suplicio,
verdugo el destino que en sigilo
fue matando el sentir, el desear, la pasión
Son los pensamientos en busca del por qué
los que como saetas punzantes desbordan en delirios,
iracundo manifiesto del dolor pues te rechazo.
Te he amado y aún lo hago como desde la primera vez
Pero eres tan esporádica y lejana que te desconozco
y ese ser lleno de amor y detalle, para mi, en el pasado quedó.
Son mis palabras lágrimas derramadas en el papel,
y estos manifiestos de frustración hecho versos
Todo aquello que no me atrevo a decirte a viva vos.
He dejado de soñar, de anhelar, de esperar;
la paz y seguridad que a tu lado hallé
ahora se convierte en danza sin sentido y sin ritmo.
Es mí mirar sin sentido prueba palpable del dolor;
por eso me declaro insensible pues este corazón
palpita agonizante en el lecho de la desilusión.
Sibelius
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