El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Hoy ha nacido un niño,
he apuntado en un papel su nombre.
Con él consulté a los planes del futuro,
y no lo encontré por ningún lado.
Encontré facturas, remitos,
comprobantes de pago.
Mil quinientas pistolas marca Impune.
Setenta luminarias para el Parque Centenario.
Una limusina antibalas nueva para el Ministro de Piripipí y Cortinas de humo.
Un busto de Laprida para que hagan popó las palomas,
y cuarenta y tres termos para que tomen mate los funcionarios
mientras observan el derrumbe.
En el último hospital que hicieron tal vez nació tu abuelo.
Y los pibes siguen naciendo.
¿Y qué les damos?,
además de la herencia de una deuda con un millón de ceros que no pidieron.
Y se usó para que un par de garcas se construyeran
al fondo de la mansión la canchita de tenis
Con un cartel de:
No pase, no mire, ¡no respire!,
colgado del alambrado.
La televisión muestra tetas naturales y de probeta
y un par de mamarrachos que bailan.
Nos mean y los periodistas dicen que llueve.
El desinterés se fue de vacaciones.
La honestidad no abunda.
Esos son los ejemplos,
y para solucionar todo quieren meter en cana a pibes de catorce años.
Yo voy a decirte exactamente lo que pienso.
Explícto, que creo que le dicen.
Yo creo que nos fuímos al carajo.
Bien al recontra recarajo.
Fin del mensaje.
(Perdón por el vocabulario.
Escrito en los momentos en que se estudiaba bajar la edad de imputabilidad penal, proyecto impulsado por el Ingeniero Blumberg, (que finalmente se descubrió no era ingeniero) y algunos otros políticos/saqueadores de turno.
Gente, a mi entender, totalmente retrógada, incapaz de la más mínima solidaridad y autocrítica necesaria para ejercer una función pública cual sea.)
he apuntado en un papel su nombre.
Con él consulté a los planes del futuro,
y no lo encontré por ningún lado.
Encontré facturas, remitos,
comprobantes de pago.
Mil quinientas pistolas marca Impune.
Setenta luminarias para el Parque Centenario.
Una limusina antibalas nueva para el Ministro de Piripipí y Cortinas de humo.
Un busto de Laprida para que hagan popó las palomas,
y cuarenta y tres termos para que tomen mate los funcionarios
mientras observan el derrumbe.
En el último hospital que hicieron tal vez nació tu abuelo.
Y los pibes siguen naciendo.
¿Y qué les damos?,
además de la herencia de una deuda con un millón de ceros que no pidieron.
Y se usó para que un par de garcas se construyeran
al fondo de la mansión la canchita de tenis
Con un cartel de:
No pase, no mire, ¡no respire!,
colgado del alambrado.
La televisión muestra tetas naturales y de probeta
y un par de mamarrachos que bailan.
Nos mean y los periodistas dicen que llueve.
El desinterés se fue de vacaciones.
La honestidad no abunda.
Esos son los ejemplos,
y para solucionar todo quieren meter en cana a pibes de catorce años.
Yo voy a decirte exactamente lo que pienso.
Explícto, que creo que le dicen.
Yo creo que nos fuímos al carajo.
Bien al recontra recarajo.
Fin del mensaje.
(Perdón por el vocabulario.
Escrito en los momentos en que se estudiaba bajar la edad de imputabilidad penal, proyecto impulsado por el Ingeniero Blumberg, (que finalmente se descubrió no era ingeniero) y algunos otros políticos/saqueadores de turno.
Gente, a mi entender, totalmente retrógada, incapaz de la más mínima solidaridad y autocrítica necesaria para ejercer una función pública cual sea.)
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