CUENDE
Poeta recién llegado
En guante yace la mano que toca.
Se abre mi día en ausencia
nace, muere la luz, la elocuencia
habitación en soledad loca.
Gélido aire sale por la boca,
sólo el calor de mi indulgencia
es breve llama en la conciencia.
Llega tierna, bella, blanca oca.
Pero tu mano, si blanca y bella
duerme muda, lejana, estrella,
lucero muerto que ya ni brilla.
Manojo de ausencias, luz herida
creando sombra en mi sombra huida.
Mano en guante sobre la mejilla.
Isaac Cuende.
Se abre mi día en ausencia
nace, muere la luz, la elocuencia
habitación en soledad loca.
Gélido aire sale por la boca,
sólo el calor de mi indulgencia
es breve llama en la conciencia.
Llega tierna, bella, blanca oca.
Pero tu mano, si blanca y bella
duerme muda, lejana, estrella,
lucero muerto que ya ni brilla.
Manojo de ausencias, luz herida
creando sombra en mi sombra huida.
Mano en guante sobre la mejilla.
Isaac Cuende.