AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
MANOJO DE LUCES
A mi hijo Augusto Javier
(con el amor de siempre).
Cuando pases por mis composiciones,
no te quedes de frente, contempla,
porque cada poema, es creación,
inédita y llena de valoraciones
subjetivas y personales, como
un río, que aún no se contamina.
Inquiérele a cada alusión, el amor,
la neurastenia, los besos de una musa,
que no te dio nada a cambio,
por haber ofrendado una flor.
Busca en mis elegías la vida misma,
la dependencia con la muerte y sobre todo:
busca que encontrarás, en mis versos,
el alma universal de un loco de luces,
de esos que no mienten y no traicionan.
Mis baladas no son una calle, mis odas,
son un astro, y las estrellas, diáfanas,
que como la luna se retratan en un remanso,
o en el mar, que clama por el amor
de una humanidad perdida en vanidad
y soberbia. En ese manojo de imágenes,
amarradas a un solo ideal, lograr el amor
de Dios misericordioso, que aún sonríe a la vida
augus 20 junio 2012.
A mi hijo Augusto Javier
(con el amor de siempre).
Cuando pases por mis composiciones,
no te quedes de frente, contempla,
porque cada poema, es creación,
inédita y llena de valoraciones
subjetivas y personales, como
un río, que aún no se contamina.
Inquiérele a cada alusión, el amor,
la neurastenia, los besos de una musa,
que no te dio nada a cambio,
por haber ofrendado una flor.
Busca en mis elegías la vida misma,
la dependencia con la muerte y sobre todo:
busca que encontrarás, en mis versos,
el alma universal de un loco de luces,
de esos que no mienten y no traicionan.
Mis baladas no son una calle, mis odas,
son un astro, y las estrellas, diáfanas,
que como la luna se retratan en un remanso,
o en el mar, que clama por el amor
de una humanidad perdida en vanidad
y soberbia. En ese manojo de imágenes,
amarradas a un solo ideal, lograr el amor
de Dios misericordioso, que aún sonríe a la vida
augus 20 junio 2012.