prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el silencio de la noche
escucho a mis manos
conversando sobre tu ausencia,
culpándose por dejarte marchar.
Tenías que agarrarla, dice la derecha
y confiesa
que por cada dedo te extraña
Después me toca, a ver si estoy dormido,
pero yo me hago que duermo
y siguen regañándose.
Tú, tú eres la culpable, grita la izquierda
con todos los dedos,
mereces ser amputada, si la dejaste,
y nunca más llevar anillo
de matrimonio.
Y mientras lloro
ya no pelean,
quedan calladas
y se unen rezando a que vuelvas
y las ahogo en agua fría
para que no vuelvan hablar de ti jamas.
escucho a mis manos
conversando sobre tu ausencia,
culpándose por dejarte marchar.
Tenías que agarrarla, dice la derecha
y confiesa
que por cada dedo te extraña
Después me toca, a ver si estoy dormido,
pero yo me hago que duermo
y siguen regañándose.
Tú, tú eres la culpable, grita la izquierda
con todos los dedos,
mereces ser amputada, si la dejaste,
y nunca más llevar anillo
de matrimonio.
Y mientras lloro
ya no pelean,
quedan calladas
y se unen rezando a que vuelvas
y las ahogo en agua fría
para que no vuelvan hablar de ti jamas.
Última edición: