Yaasmiinaa
Poeta recién llegado
No hay nada peor que llegar a casa y escuchar gritos.
Gritos de dolor y de angustia que salen del sollozo de un niño,
de un niño que no tiene a nadie, ni siquiera amigos.
Cada día tiene más marcas moradas en su cuerpo.
El pobrecillo intenta taparlas para esconder su secreto.
No quiere que nadie sepa el motivo de su dolor;
que su padre es un borracho que no tiene dignidad.
El niño está siempre callado en el colegio
porque no puede evitar hablar con alguien sin llorar.
Sus compañeros celebran sus cumpleaños,
cuentan que han recibido muy buenos regalos.
El niño se queda asombrado,
ya que él solo recibe insultos y maltrato.
El niño llega a casa, hambriento y temeroso;
Su padre le pregunta qué es lo que ha contado en clase,
no le deja tiempo para explicarle que eso era falso,
el padre, lleno de furia empezó a golpearlo.
Desde afuera de la casa se escuchaban los gritos.
Nadie se atreve a acercarse,
nadie le puede ayudar.
El niño piensa en esas manos de cristal.
Una patada en la barriga le dice al niño que es el final,
es lo último que recordará.
Ramos de flores, regándose por la lluvia,
ese es el recuerdo de todos.
Una tumba con un nombre escrito en oro.
Una tumba, llena de sufrimiento, llantos y dolor.
Gritos de dolor y de angustia que salen del sollozo de un niño,
de un niño que no tiene a nadie, ni siquiera amigos.
Cada día tiene más marcas moradas en su cuerpo.
El pobrecillo intenta taparlas para esconder su secreto.
No quiere que nadie sepa el motivo de su dolor;
que su padre es un borracho que no tiene dignidad.
El niño está siempre callado en el colegio
porque no puede evitar hablar con alguien sin llorar.
Sus compañeros celebran sus cumpleaños,
cuentan que han recibido muy buenos regalos.
El niño se queda asombrado,
ya que él solo recibe insultos y maltrato.
El niño llega a casa, hambriento y temeroso;
Su padre le pregunta qué es lo que ha contado en clase,
no le deja tiempo para explicarle que eso era falso,
el padre, lleno de furia empezó a golpearlo.
Desde afuera de la casa se escuchaban los gritos.
Nadie se atreve a acercarse,
nadie le puede ayudar.
El niño piensa en esas manos de cristal.
Una patada en la barriga le dice al niño que es el final,
es lo último que recordará.
Ramos de flores, regándose por la lluvia,
ese es el recuerdo de todos.
Una tumba con un nombre escrito en oro.
Una tumba, llena de sufrimiento, llantos y dolor.